Capítulo II
La Ñuke Mapv Williche de San Juan de la Costa[1]
Leuketumayen Chao Trokin
Leuketumayen pu tranka kawin
Leuketumayen pu Lamuen Wentru
Leuketumayen Ñuke Alen
Leuketumayen Chau Antv
Leuketumayen pu Alwe
Leuketumayen pu Katriwe keche
Leuketumayen taitita Wenteyao
Leuketumayen Ñuke Tuwe
(Ruego de interrogación, San Juan de la Costa)
Para nosotros, los no mapuche, la Ñuke Mapv (La Madre Tierra) la concebimos y la relacionamos fundamentalmente con el territorio físico; en cambio para los che (los hombres) de San Juan de la Costa, ésta debe entenderse como la base fundamental de la existencia en toda la cultura mapuche-williche, pues aquí se comparte la vida, se participa del trabajo, es el lugar donde nace la cultura. El hecho de pertenecer a un territorio es muy importante para los peñis (hermanos), ya que les entrega identidad como grupo humano. La Ñuke Mapv como espacio de pertenencia y de desarrollo histórico, social, comunitario y cultural es la raíz fundacional de donde vienen los williche, donde son parte de un todo, porque se originan de ella, son sus hijos, por tanto es sagrada y respetada.[2]
En la mayoría de los textos consultados respecto del territorio williche, este se sitúa geográficamente entre el río Toltén y la Isla de Chiloé. También se sabe que los límites para denominar diferentes grupos humanos, eran casi siempre accidentes geográficos o por lo general cursos de agua.
En tanto la denominación “williche” significa en mapudungun o mapuchesungun “gente que vive al sur”. Esta diferenciación más bien es utilizada por los estudiosos de esta temática, que por los propios habitantes, ello se explicaría por la contextualización del lugar desde donde se emite esa voz para considerar esa gente que vive al sur, respecto de otros grupos indígenas. No obstante, para no entrar en precisiones, estableceremos esa denominación a los habitantes ancestrales que habitaron el territorio extendido entre las fronteras naturales del Río Bueno por el norte y el canal de Chacao por el sur. Actualmente esas fronteras son reconocidas incluso entre los mismos williche, la gente del sur. Así mismo como lo señalan Molina y Correa (1998) las denominaciones locales para referirse a los grupos indígenas que habitan en este territorio son más variadas. En tanto para Latcham (1912), el territorio williche comprende las actuales provincias de Valdivia, Osorno y Llanquihue.. Raúl Treuther- quien visita Valdivia en 1861- señala que la denominación “araucanos” correspondería a todos los indígenas de la zona, especificando que estos se dividían en tres razas: “una, de los PICUNTOS, que ocupa las comarcas situadas al norte de Valdivia, y las otras dos, los que se hallan al sur del mismo río, Los CUNCOS, se extienden por la orilla del mar, en el terreno comprendido entre el río Calle Calle o Valdivia y el archipiélago de Chiloé, y los HUILLICHES por el lado de la cordillera, hasta los grados 44 o 45” (Paul Treuther, “La Provincia de Valdivia i Los Araucanos”, Santiago, 1861).
Pero el territorio indígena no sólo constituye un área de poblamiento; sino que existían dentro de él, agrupaciones sociopolíticas ancestrales, donde el elemento primario lo constituían las mochullas, pequeños grupos multifamiliares, similares a los Lof de los mapuche centrales. Estas mochullas, eran sistemas de organización mínimos, autónomos y descentralizados. No obstante, siempre estaban comunicadas a través del sistema de intercambio -trueque- y de la reciprocidad. En tanto, los kavíes, lo constituían el conjunto de mochullas, que era liderado por el Ulmen, hoy conocido como Fiscal. El nivel superior de organización eran los Levos o Rewe, que eran encabezados por el Apo Ulmen, hoy denominado Cacique. La mayor estructura sociocultural, política y militar del pueblo Williche era el Aylla Rewe, -nueve rewes-, y tenía como misión tomar las grandes decisiones del Butalmapv, el territorio williche, siendo el Apo Ulmen Fucha Lonko, su líder.[3]
Respecto del territorio williche, se insinúa la existencia de un Butalmapu extendido en la “región entre el río Bueno y el seno de Reloncaví”, el cual habría estado conformado por los Aillarehues denominados Coihueco, Cunco, Quilacahuin, Trumao, Lipihue, Lepilmapu, Carelmapu y Calbuquén[4].
Los herederos del puma:
Cuncos-Williche de San Juan de la Costa
El territorio williche era conocido localmente como Cunco, desde el inicio de la colonización militar española. San Juan de la Costa formaba parte de lo que los españoles llamaron a fines del siglo XVI el “repartimiento o comarca” de Cunco y sus límites habrían estado “al norte de Valdivia, al oeste con Osorno y al sur con Chiloé, separándolos de ellas tres fronteras hídricas: El río Valdivia, el río Rahue y el canal de Chacao.
En las fronteras que hoy conocemos como el territorio mapuche-williche, se va constituyendo por necesidad y por fuerza, un nuevo habitar del territorio de la Costa, explicado por el hostigamiento y reducción territorial sucesivos que fueron víctimas por parte de los españoles y luego por parte de los criollos representando al Estado-nación chileno.
Resulta que nosotros somos mapuche-williche. En la mal llamada pacificación de la Araucanía, nosotros teníamos terrenos más hacia el otro lado [apunta con el dedo donde sale el sol, el Este], mi abuelo estaba posesionado cerca de la isla de Trumao, pero por el lao de acá del río de las canoas (Rawe). En esos años entre el 1860 y el 1870 fuimos perseguidos, mataron a todos los lonkos, las familias, los lof que habían esos años y fueron arrinconados y así se dispersó todo el movimiento de gente y por la sobrevivencia, pero ya acá en estos sectores había como una comunicación, veníamos a buscar productos del mar, recolectar los kotri (los mariscos), y koyof (el cochayuyo), esas cosas ya se comerciaban ya, se hacían trueques con la gente de más afuera que se venían a buscar cosas de mar, y se cambiaban por el katrirawe que es el trigo, no corría la plata en esos años y nosotros fuimos posicionados en este lugar (Paillamanque).
A los indígenas de Osorno, en cambio se les conocía con el nombre de “Chauracahuines”, y habitaban el oriente del río Rahue, entre el río Bueno y el seno de Reloncaví hasta la cordillera. Por su parte, la denominación de “indios costinos” para referirse a los cuncos, aparece en 1760, denominándoseles como indios “Costinos y Bárbaros” (Molina y Correa, 1998.)
Pareciera ser que el hábitat de los indios cuncos (o juncos) se caracterizaba por una topografía compuesta por lomaje y cordillera de la Costa, según Correa y Molina, además de una espesa vegetación, zona de hualves cruzadas por innumerables ríos, esteros y arroyos, y con un clima lluvioso, escenario que permitiría la defensa del territorio contra las incursiones hispanas. Además los autores señalan una descripción de fines del siglo XVIII, en el que el territorio Cunco, comprendido entre los ríos Toltén y Bueno.
(no tiene si no tal o cual pampa o llano pequeño, los demás son bosques inmensos, con árboles tan gruesos y altos que ponen miedo de suerte para rozarlos eran menester cincuenta mil hombres, que trabajando bien no sé si los derribarán en sesenta años; ni el fuego puede prender porque a más de ser muy verdes, están llenos de agua, que se hacen incapaces de arder.[...] tiene de todo llanos, cerros, médanos, bosques ríos aguas lluvias con suma frecuencia. Ahora la cordillera tiene muchísimas guaridas para los indios, de suerte que, refugiados en ellas, no hay quien les pueda ofender).[5]
Esto se corrobora con la mención de jodíos, o sagaces en sus capacidades físicas que les hace parecerse a los pumas (pangui) y zorros (gvrv), encarnando los calificativos de audaces, sigilosos y fuertes en las guerras. De allí provienen apellidos que apelan a dichas características en los actuales habitantes de San Juan de la Costa.
Somos nosotros parte o dueños de este territorio de San Juan de la Costa y no es lo que conocemos hoy día, que era entonces el gran territorio de los Cuncos, este era desde la costa de Valdivia hasta Maullin por el sur, pero más específicamente hablando de la costa de Osorno era el territorio de los Cuncos, los williche-cuncos que no eran los mismos que habitaban los llanos del Chaurakawin, hoy día Osorno. Entonces podíamos decir que los Cuncos eran un poquito más jodios, por el hecho mismo de ser cordilleranos, eran más hábiles, una especie de pumas y zorros, por eso los Pailapangui, los Aucapangui, los Naipangui, los Wenupangui, son herederos del puma y por lo tanto actuaban de una forma como el puma (Ponciano Rumián).[6]
Respecto de las costumbres de los indígenas puede mencionarse que dentro de este hábitat natural se desarrolla la vida social y económica de los cuncos. Sus actividades económicas se basaban en la agricultura, la ganadería, la caza (Chillihueque), la pesca y la recolección marina en pequeña escala. La incorporación de ovinos, vacunos y caballares a la economía indígena se producirá a partir del contacto con los españoles (Correa y Molina, 1998). En tanto la actividad agrícola, según Jerónimo de Vivar, consistía en la siembra de “maíz, frijoles y papas”, mientras tanto que Mariño Lobera hablaba de la existencia de arboledas y “sementeras de maíz y otros granos y legumbres”. Se señala además que con relación a la pesca y la recolección marina, los cuncos se trasladaban desde el interior al mar por sendas entre los bosques, o en canoas por los ríos Quillencahuin y Llico, con el fin de obtener “pege, lobos marinos y mariscos”. Esto pareciera dar cuenta, “que la actividad mariscadora de los cuncos aparece como una trashumancia desde las serranías interiores de la cordillera de la Costa hacia el mar, en el período de verano”, a pesar de ello existía algunos asentamientos de población permanente en el litoral[7]. Agregan que “con posterioridad al contacto con el español, los cuncos mantuvieron su actividad de recolección, caza y pesca marina, incorporando a la producción agropecuaria los cultivos de trigo y cebada, arvejas y otras legumbres, así como vacunos, ovejas y caballares”.
El territorio Cunco al irse fragmentando básicamente con la llegada de los winkas se va convirtiendo en villorrios o poblados pequeños, es así como podemos decir que la actual ciudad de Osorno pertenecía a la competencia o jurisdicción de San Juan de la Costa y que a través de lo que conocemos como Parlamentos de Paz podemos interpretar que dicho territorio, extenso territorio del río Rawe al Océano Pacífico, correspondía a territorio Williche.
El territorio de los Cuncos se va fraccionando en la medida que llegan los españoles. Al crearse los primeros poblados, se van creando los poblados de Río Negro, Riachuelo en los tiempos de la República, esos poblados eran antes todos de San Juan de la Costa, así se llamó el territorio de los Cuncos, desde Río Bueno hasta Río Blanco por el sur. Incluso hay una escritura de comisario donde posiciona a los Yaitul el año 1823, del Comisario de Naciones Francisco Aburto, donde dice en Osorno jurisdicción de San Juan de la Costa. En el caso de los Parlamentos de Paz, depende por cierto de quien los lea; hoy la dirigencia juvenil mapuche-williche, dice que fue la entrega total del territorio a los españoles, pero también hay que leer como el único documento donde dice que de aquí al otro lado del Rawe hacia al Pacífico, las tierras son williche, o sea, todo el territorio de la Costa de Osorno es williche (Rumián).
Lo mapuche-williche y el Tsesungun
Para el antropólogo Eugenio Alcamán (1993), la denominación huilliche no corresponde a una definición étnica, sino que exclusivamente geográfica. Esto indicaría que la mayoría de las entidades regionales del pueblo mapuche utilizaron denominaciones distintas de acuerdo con el área geográfica que ocupaban los indígenas, pero siempre se autoidentificaron como mapuche. Además se señala que pese a tener en común muchos elementos culturales, los williche se caracterizaban por el empleo de una variación dialectal del mapuchesungun, el Tsesungun. Esta diferenciación o sentido de identidad lingüística de los mapuche-williche, tiene que ver básicamente con el concebirse distintos respecto de los mapuche centrales, entre otros aspectos importantes:
Tengo la impresión, como que el Tsesungun casi es otra lengua, por lo mismo que se quieren diferenciar bastante del mapuche central, esto lo he notado con más fuerza últimamente, aunque siempre haya existido esa diferenciación, tengo la impresión de que el williche necesita esta identidad, tenerla, reforzarla, afirmándola y el dialecto williche, es efectivamente, es el más diferenciado que compone la lengua mapuche, el único que presenta un grado de inintegibilidad con los otros, hay reconocidos como ocho subdialectos de la lengua mapuche, los otros siete son sumamente parecidos, varían en cosas menores, digamos que hay una base dentro de la misma estructura de la lengua que justifica que ellos sientan que el williche es como una unidad diferente, que tiene su autonomía. De hecho, toda lengua está fuertemente asociada a la identidad de un pueblo, a la manera de pensar, de mirar la vida, de interrelacionarse. Creo que, respecto a ese sentirse mirado en menos, hay una reacción contestataria [williche, respecto del mapuche central] en el sentido de ser mirados como entreguistas, sin cultura, etc. Eso da la sensación de que ellos dijeran, ¿saben qué más? somos distintos, no nos vengan a enseñar eso, incluso se refieren a los mapuches como los araucanos (Alvarez-Santullano).
Desde aquí también se puede precisar que hay una fuerte ligazón de pertenencia cultural entre los williche y los mapuche, forzada en la historia común y compartida, pese a las fronteras geográficas naturales que los separaban.
Si bien es cierto nosotros somos mapuches, somos un poco distinto a los de la novena (región), entonces hay particularidades, pero esas particularidades; no creo que sean distintos en los abusos que se han cometido contra los pueblos, tenemos particularidades de ubicación geográfica, pero los mapuches no somos diferentes (Paillamanque)
Siguiendo a Alcamán, podemos destacar la utilización del término mapuche-huilliche, “para representar la unidad cultural mapuche manifiesta institucionalizada de la población indígena residente entre los ríos Bueno y Maipué”. Al respecto, nos señala Ponciano Rumián:
Después de pasar 25 años de mi vida en Kumileufv donde nací, un lugar muy cercano a la cordillera de la Costa, disfrutando de ese maravilloso lugar, llego a Osorno a trabajar un tiempo en FREDER (Fundación Radio Escuela para el Desarrollo Rural) de radio la Voz de la Costa (1979), entonces yo ya venía con lo que llamábamos el sueño mapuche-williche que hoy se ha propagado por todos lados, hoy se habla de lo mapuche-williche, muchos de los conceptos que nosotros inventamos esa vez, la gente hoy los dice y los comparte. Somos eso y seguiremos siéndolo, mapuche-williche (Rumián).
Teniendo pistas preliminares que los williche se autodenominaron históricamente como mapuche (gente de la tierra), según Treutler,[8] y que el uso del término mapuche-huilliche representa la unidad cultural manifiesta institucionalizada de la población indígena, su utilización única puede conducir a representar implícitamente la inexistencia de una vinculación mapuche de esta población indígena o aun a aplicar erróneamente, como en algunos casos todavía ocurre, el concepto sociológico de pueblo a tantas entidades territoriales mapuches como denominaciones geográficas existen, es una advertencia necesaria e ineludible que nos plantea Alcamán.
En tanto, la Futawillimapv (grandes tierras del sur), hace referencia al territorio ocupado por los williche y que comprendía entre la Cordillera de los Andes y el mar, desde el río Toltén hasta el seno de Reloncaví, según Silva (citado por Martín Concha, 1998). Este extenso territorio también se reconoce actualmente por los propio mapuche-williche hasta la isla de Chiloé y sus zonas adyacentes, según Carlos Paillamanque.
Entre memoria e historias
avencidados y comuneros antiguos
“Lo contrario de una verdad trivial es un error estúpido,
pero lo contrario de una verdad profunda
es siempre otra verdad profunda”
Niels Bohr
Alcanzar hasta San Juan de la Costa y no conocer Maicolpué, pareciera ser una contradicción, cómo dejar de observar ese horizonte a destajo que se nos muestra en la llegada. El sólo caminar por sus playas de arena suave que atrapan los pies de todos los caminantes, nos abre al mundo de su río y de sus casas que cuelgan de las montañas, otrora alerzales infinitos. Desde este lugar, nos hemos propuesto la necesidad de indagar en las historias locales para empaparnos en la riqueza discursiva de los enunciantes. La emergencia del corpus de los relatos, desde los orígenes etimológicos e históricos de estas zonas, antes pródigo en recursos naturales
Cuando llegamos nosotros aquí, llegamos por la pesca, hace como 48 años atrás, el lugar era bonito porque no había gente, había más cuestiones en el mar era más abundante, yo vivía antes en el lao de Purrewin, cuando me casé me vine pa cá, con mi esposo Iginio, somos primos Iginio Mankel Catalán (82 años), tamos hasta los días de hoy, ahora es pueblo aquí, antes no había camino, por lo menos en la primera vez, los vehículos llegaban hasta el cruce Pucatriwe, aonde están los carabineros, eran puras huellas, antes no eran máquinas eran camineros no más que trabajaban, y esos demoraban cualquier cantidad po, nosotros pasábamos alojar y así veníamos de a poco, de Purrewin veníamos de a caballo, y nos demorábamos un día y medio apurao sí, el caballo no es como vehículo (Manquel).
Poco a poco se fueron asentando en el lugar, donde aparecen en escena algunos habitantes, los primeros fueron un tal Cau Cau y la familia Lefiñanco, que asumen eran los cuidadores del fundo de propiedad del gringo Lleike (Guillermo Gaedicke), quien les permitió hacer su ruka de chupón[9], y entrar al mar para recolectar mariscos, con el objetivo de que fuesen ellos mismos quienes cuidaran que no entrara más gente al lugar, sin embargo, la gente siguió llegando.
En este sector cuando llegamos éramos nosotros y un tal Cau Cau que vivía por aquí y los Lefiñanco que eran cuidadores de ese fundo. Este fundo era de Lleike un gringo[10], y a él le pedimos nosotros la entrá pá marisquear y los dejó aquí, teníamos una rancha de chupón, ya no hay chupón ya, esa era nuestra primera ruka, como Lleike no permitía que se hicieran casa, era el dueño, vivía harto tiempo, poco tiempo total no le importaba, sólo decía que lo ayude a cuidar, que no se instalé más gente, pero después cuando se abrió el camino no le gustó por que entraron la gente turista, casi como treinta años cuando vendió Lleike, ya llegaba mucha gente, ese era celoso no le gustaba (Manquel).
En ese peregrinar de gentes, se van asentando personas que vienen a turistear y quedan impresionados de la belleza física del lugar, de las bondades que ofrece la pesca y la tranquilidad de la vida, que por cierto no se vivía en cualquier lado, debido a la crisis política del país.
Yo llegué el año 1973, yo nací en Puyehue, en el Encanto nací yo, en Pulelfu arriba, yo llegué a pasear aquí una vez y un tío de mi señora, tenía su casita aquí, vinimos a pasear y me gustó aquí, no pasó más de un mes y decidí venirme pá acá, y nos vinimos con mi señora y me quedé porque me gustó ser pescador, yo en ese tiempo vivía en Santiago, pero con toda esa regüelta que había no daban na ganas de vivir allá, porque todos los días salía a la calle y uno veía cuantas personas que estaban de espalda, sangrando, sin cabezas, sin brazos, anda a la cresta, y decidí echarme a virar y aquí, claro había una tremenda tranquilidad, aquí no había ni gente, si habían tres casas cuando yo llegué. Estaban los Mankel, los papás de Mario Millagual, y la del tío de mi señora que también es muerto, eran los únicos que habían, todo era matorrales (Puñanko).
Con la aparición en escena de Edmundo Konow Feldberg[11], el nuevo dueño de las tierras, hay un intento por desalojar a los habitantes del lugar, no obstante también se empieza a prefigurar la capacidad organizativa de los comuneros, donde junto con los pescadores comienzan a enfrentar una cantidad insospechada de conflictos por el tema de la tenencia de las tierras y en particular las demandas de la comunidad indígena de Maikolpi.
Cuando llegamos no estaban las comunidades, la comunidad se armó mucho más tarde, cuando compró el Sr. Kono y después a mi viejo lo puso como trabajador para abrir un camino, y después ya se botó a malo no sé por qué sería, no quiso pagarle a la gente, quiso que se salga toa la gente y traer gente nueva, entonces la gente no quisieron salir, por lo menos nosotros tampoco, los Lefiñanco tampoco quisieron salir, porque estaban años ahí viviendo, así que de ahí primero, porque ahí después de nosotros vinieron otros pescadores y se instalaron por aquí, son muertos, son bien cristianos, son Barriga, un tal Queipuyao, esos llegaron como pescadores, tenían una rancha a la orilla abajo, entonces cuando Kono quiso gotar la gente, se armó un comité de pesca, buscaron al capitán y dijo que los que estaban abajo ochenta metros, no los podía gotar Kono, y no los gotó, así cuando perdió Kono con los pescaores se jué a joder con los Lefiñanco, pa gotarlos, porque esos eran no más empleados no más de Lleike y después de Kono y Kono después quiso gotarlos. De ahí ellos empezaron a formar una comunidad porque no quisieron salir, de ahí se armó una comunidad y se juntaron con los pescaores y hicieron una sola cosa. La comunidad mapuche Maikolpi. Dicen que no pudo entrar porque sus papeles no estaban güenos, después los arreglaría, años después tuvo tiempo pa trabajar y arreglar los papeles, después ya no quiso que los turismo vinieran, ahora los turismo compraron dicen aquí, entonces hace muchos años atrás (Manquel).
La conformación y organización de cada una de las comunidades, se refleja también en la historia particular, o la identidad territorial asignada al sector que conocemos como Maicolpué actualmente. Esa necesidad de diferenciarse respecto de otras comunidades o familias, contribuye a crear o re-crear sucesivamente las significaciones de cómo se conforman organizacionalmente y dan sentido a los nombres del sector. Revisemos las historias desde los propios comuneros:
De la historia vieja de Maikolpu y Tranayakin en la comunidad Ancapán
La historia de la comunidad Ancapán nos remonta a una historia de ocupantes williche y no williche de lo que hoy conocemos como fundo Pulameno, en manos fiscales, con una superficie estimada de alrededor de 5.000 hectáreas. Tanto el Estado como la comunidad han superpuesto títulos de propiedad, ambos por cierto válidos, y que ninguno ha podido anular al otro. El actual presidente de la comunidad nos relata su historia, en donde aparece su bisabuelo, Serafín Ancapán en el año 1885, quien compra a Pascuala Michén (debe de referirse a Pascuala Maricheu), que posteriormente vuelve a vender en el año 1989 -junto a otros indígenas- a Enrique Peters, retazos de terrenos que son los títulos que hoy el Fisco presenta como válidos. Lo paradójico de la situación se presenta cuando se inscribe legalmente la propiedad, don Juan de la Cruz Ancapán, hijo de Serafín Ancapán, cede a don Francisco Rosas Villarroel, el 20% de los derechos hereditarios que le corresponden en el predio Solar, se viene entonces a entregar “acciones y derechos” sobre la tierra a un particular, que por cierto es el abogado de la misma comunidad, quien hace llegar junto a Raúl Ancapán, carta explicativa de la situación a la subsecretaria del Ministerio de Bienes Nacionales (Molina y Correa, 1998).
Aparece el Maikolpu de Serafín Ancapán haciendo referencia a un mar con tres ensenadas, Mai, por playa y kol, por el agua dulce y salada que entraba del mar y pu, terrenos que entraban, en definitiva una especie de ensenada con forma de herradura, pero además de precisar aquello, comienza también la llegada de los primeros winkas.
Mi bisabuelo, compró a la propietaria, a la Pascuala Milchen en el año 1885, más de un siglo atrás y cuando mi bisabuelo compró estos terrenos eran vírgenes, no había absolutamente ninguna casa, solamente habían huellas pal caballo, ya y a veces con harto barro, con las mulas y eso, y así en ir y venir, nuestros abuelos se convirtieron en propietarios de esto, mi abuelo se llamaba Serafín Ancapán, y el lugar de Maikolpu, le colocaron los abuelos, en palabra mapuche significa un mar con tres ensenadas, al estilo u, o al estilo herraura, ya, mai una playa, o sea toda ensená tiene una orillita, kol, agua dulce y salá que entraba al mar, y pu terreno, terrenos que significaban hacia dentro, tal como está la punta del faro así, la punta de Bahía Mansa, entonces el abuelo le colocó Maikolpu, porque ellos eran sabios en su lengua y todo, lo decretaron así y luego llegaron el conquistador, don Carlos Foler, cuando se abrió el camino al mar, el año 50 y tanto o quizás antes, y le puso Maicolpué, una e de más, pero si usted pregunta no sabe qué significa el nombre del lugar, y eso es la verdad de las cosas (Raúl Ancapán).[12]
El traspaso de la memoria colectiva de la comunidad también ha llegado hasta los más jóvenes, quienes han escuchado de sus padres, abuelos y en este caso, la historia de un tataranieto de Serafín Ancapán, que se atreve a dar fechas de los acontecimientos escuchados y vividos, dejando en evidencia el efectivo traspaso de la tradición oral entre los integrantes de la comunidad.
Lo que cuenta mi mami que según cuando se pone a relatar dice que ella nació allá en Tril Tril, incluso ella fue uno de los primeros habitantes, mi abuelo Juan de la Cruz Ancapán Treuque era de allá también. Ellos fueron unos de los primeros, un tal Jaramillo también que llegaron de Bahía Mansa. Después se empezó a armar la comunidad, en ese tiempo se armó la comunidad. El dueño de las tierras era uno de apellido Geise (se refiere a Gaedicke), incluso tenía casa cerca de la de mi viejo, incluso cuando estuvimos sacando tierra ahí, encontramos varillas de cobre en donde sacaba agua Geise. Mi abuelo Juan de la Cruz fue junto con su hermano, Ramón Ancapán como los primeros dirigentes de la comunidad. La comunidad Ancapán es más antigua que la de Maikolpi, del año 1858 parece (Millagual).
También en la memoria colectiva se hace presente la forma en que ellos vivían, del mar y la tierra, principalmente esta última. La serie de tramitaciones en que debieron incurrir los abuelos para legalizar su propiedad y donde el Fisco (el Estado), normalmente puso trabas para la concretización de su aspiración comunitaria. Da cuenta también de la defensa asumida del abogado Rosas y los arreglos, a los que habría llegado la comunidad para efectos de su representación legal, destacando que una vez que consiguieron su personalidad jurídica como tal, las cosas variaron positivamente para ellos, en el sentido que tuvieron más elementos para seguir en su lucha reivindicativa.
La gente vivía del mar y de la siembra pa alimentarse personalmente, y las crianzas, pa viajar a Osorno, se viajaba por medio de una huella, se usaba mulas y se demoraban como 8 días en puro ir pa allá al pueblo. En esos tiempos la comunidad más estaba metida con la siembra. Mi padre viajaba, solía ir a Temuco a otras partes, a batallar por esta comunidad, él decía que estaba 40 años ya batallando por esta comunidad, y nunca se veía nada, puro trámites. En el tiempo en que se fiscalizaron los terrenos, mi papá no escuchó nada de eso y le fiscalizaron el terreno, ya que se tenía escritura, y cuando salió Pinochet, tenían que ir a inscribir su escritura y la comunidad Ancapán no hizo esos trámites y por eso no le dieron validez, entonces lo llamaron el fundo fiscal. Incluso salió hasta en el diario diciendo eso. Mis papás conocían al abogado Rosas, mis papás hicieron un arreglo con ellos, mi papá me contaba que de los cuatro troncos principales de la comunidad tenían que darle algo de terrenos. Don Juan de la Cruz, don Ramón Ancapán, doña Rosalía Ancapán y don Dionisio Ancapán, esos eran los cuatro hermanos, esos serían los que llegarían a un arreglo. Hoy los principales por parte de mi padre sería Maudelina, y parte de mi tío Ramón sería Raúl. Mi papá contaba que antes ellos llegaban a la oficina y no los atendían, y cuando se metieron esos abogaos ahí tuvieron defensa, ellos cuentan así. Mi papá contaba que cuando la comunidad pasó a jurídica tuvo más fuerza, ya tuvo número y todo y la gente empezó con más fuerza, aunque antes la tenía también, pero fue mejor la jurídica (Claudina Ancapán).[13]
El sector de Maikol y Tranayakin, lo que hoy corresponde a la playa principal de Maicolpué, eran las denominaciones de los lugares hacia el año 1966, donde se vuelve a hacer referencia a Gaedicke, conocido por Lleike entre los comuneros, quien posee, alrededor del año 1950, una pista de aterrizaje para su avión particular. Lo que cambia es el nombre de Arturo y no Guillermo, con respecto al tema de la tenencia de las tierras, las que serían vendidas posteriormente a Konow quien aparece intempestivamente en la localidad.
Yo llegué el año 66 y llegué de Popoen y me vine por asunto de trabajo, estaba empezando lo que es turismo apenas, yo trabajaba en movimiento de tierra, en loo que venía nomás, estaba sólo el pueblo, que es ese de la primera playa y no se llamaba como ahora, se llamaba Tranayakin, todo lo que es la primera playa, y este lugar de acá se llamaba Maikol y cuando llegó el turismo le puso Maicolpué, antes sonaba por Maikol no más. En este lugar no había casi nada, estaba el inquilino de Lleike no más. Lleike era el primer dueño de este fundo, se llamaba Arturo Lleike, él llegaba en avión pá esta parte, y tenía su cancha de aterrizaje, más o menos en el año 50 más o menos, antes que llegara camino. Kono será del año 64 ó 63 más o menos, parece que Kono le compró a Lleike, porque de la noche de la mañana llegó acá. Mario Millagual Loy)[14]
La Ñuke Mapv Williche de San Juan de la Costa[1]
Leuketumayen Chao Trokin
Leuketumayen pu tranka kawin
Leuketumayen pu Lamuen Wentru
Leuketumayen Ñuke Alen
Leuketumayen Chau Antv
Leuketumayen pu Alwe
Leuketumayen pu Katriwe keche
Leuketumayen taitita Wenteyao
Leuketumayen Ñuke Tuwe
(Ruego de interrogación, San Juan de la Costa)
Para nosotros, los no mapuche, la Ñuke Mapv (La Madre Tierra) la concebimos y la relacionamos fundamentalmente con el territorio físico; en cambio para los che (los hombres) de San Juan de la Costa, ésta debe entenderse como la base fundamental de la existencia en toda la cultura mapuche-williche, pues aquí se comparte la vida, se participa del trabajo, es el lugar donde nace la cultura. El hecho de pertenecer a un territorio es muy importante para los peñis (hermanos), ya que les entrega identidad como grupo humano. La Ñuke Mapv como espacio de pertenencia y de desarrollo histórico, social, comunitario y cultural es la raíz fundacional de donde vienen los williche, donde son parte de un todo, porque se originan de ella, son sus hijos, por tanto es sagrada y respetada.[2]
En la mayoría de los textos consultados respecto del territorio williche, este se sitúa geográficamente entre el río Toltén y la Isla de Chiloé. También se sabe que los límites para denominar diferentes grupos humanos, eran casi siempre accidentes geográficos o por lo general cursos de agua.
En tanto la denominación “williche” significa en mapudungun o mapuchesungun “gente que vive al sur”. Esta diferenciación más bien es utilizada por los estudiosos de esta temática, que por los propios habitantes, ello se explicaría por la contextualización del lugar desde donde se emite esa voz para considerar esa gente que vive al sur, respecto de otros grupos indígenas. No obstante, para no entrar en precisiones, estableceremos esa denominación a los habitantes ancestrales que habitaron el territorio extendido entre las fronteras naturales del Río Bueno por el norte y el canal de Chacao por el sur. Actualmente esas fronteras son reconocidas incluso entre los mismos williche, la gente del sur. Así mismo como lo señalan Molina y Correa (1998) las denominaciones locales para referirse a los grupos indígenas que habitan en este territorio son más variadas. En tanto para Latcham (1912), el territorio williche comprende las actuales provincias de Valdivia, Osorno y Llanquihue.. Raúl Treuther- quien visita Valdivia en 1861- señala que la denominación “araucanos” correspondería a todos los indígenas de la zona, especificando que estos se dividían en tres razas: “una, de los PICUNTOS, que ocupa las comarcas situadas al norte de Valdivia, y las otras dos, los que se hallan al sur del mismo río, Los CUNCOS, se extienden por la orilla del mar, en el terreno comprendido entre el río Calle Calle o Valdivia y el archipiélago de Chiloé, y los HUILLICHES por el lado de la cordillera, hasta los grados 44 o 45” (Paul Treuther, “La Provincia de Valdivia i Los Araucanos”, Santiago, 1861).
Pero el territorio indígena no sólo constituye un área de poblamiento; sino que existían dentro de él, agrupaciones sociopolíticas ancestrales, donde el elemento primario lo constituían las mochullas, pequeños grupos multifamiliares, similares a los Lof de los mapuche centrales. Estas mochullas, eran sistemas de organización mínimos, autónomos y descentralizados. No obstante, siempre estaban comunicadas a través del sistema de intercambio -trueque- y de la reciprocidad. En tanto, los kavíes, lo constituían el conjunto de mochullas, que era liderado por el Ulmen, hoy conocido como Fiscal. El nivel superior de organización eran los Levos o Rewe, que eran encabezados por el Apo Ulmen, hoy denominado Cacique. La mayor estructura sociocultural, política y militar del pueblo Williche era el Aylla Rewe, -nueve rewes-, y tenía como misión tomar las grandes decisiones del Butalmapv, el territorio williche, siendo el Apo Ulmen Fucha Lonko, su líder.[3]
Respecto del territorio williche, se insinúa la existencia de un Butalmapu extendido en la “región entre el río Bueno y el seno de Reloncaví”, el cual habría estado conformado por los Aillarehues denominados Coihueco, Cunco, Quilacahuin, Trumao, Lipihue, Lepilmapu, Carelmapu y Calbuquén[4].
Los herederos del puma:
Cuncos-Williche de San Juan de la Costa
El territorio williche era conocido localmente como Cunco, desde el inicio de la colonización militar española. San Juan de la Costa formaba parte de lo que los españoles llamaron a fines del siglo XVI el “repartimiento o comarca” de Cunco y sus límites habrían estado “al norte de Valdivia, al oeste con Osorno y al sur con Chiloé, separándolos de ellas tres fronteras hídricas: El río Valdivia, el río Rahue y el canal de Chacao.
En las fronteras que hoy conocemos como el territorio mapuche-williche, se va constituyendo por necesidad y por fuerza, un nuevo habitar del territorio de la Costa, explicado por el hostigamiento y reducción territorial sucesivos que fueron víctimas por parte de los españoles y luego por parte de los criollos representando al Estado-nación chileno.
Resulta que nosotros somos mapuche-williche. En la mal llamada pacificación de la Araucanía, nosotros teníamos terrenos más hacia el otro lado [apunta con el dedo donde sale el sol, el Este], mi abuelo estaba posesionado cerca de la isla de Trumao, pero por el lao de acá del río de las canoas (Rawe). En esos años entre el 1860 y el 1870 fuimos perseguidos, mataron a todos los lonkos, las familias, los lof que habían esos años y fueron arrinconados y así se dispersó todo el movimiento de gente y por la sobrevivencia, pero ya acá en estos sectores había como una comunicación, veníamos a buscar productos del mar, recolectar los kotri (los mariscos), y koyof (el cochayuyo), esas cosas ya se comerciaban ya, se hacían trueques con la gente de más afuera que se venían a buscar cosas de mar, y se cambiaban por el katrirawe que es el trigo, no corría la plata en esos años y nosotros fuimos posicionados en este lugar (Paillamanque).
A los indígenas de Osorno, en cambio se les conocía con el nombre de “Chauracahuines”, y habitaban el oriente del río Rahue, entre el río Bueno y el seno de Reloncaví hasta la cordillera. Por su parte, la denominación de “indios costinos” para referirse a los cuncos, aparece en 1760, denominándoseles como indios “Costinos y Bárbaros” (Molina y Correa, 1998.)
Pareciera ser que el hábitat de los indios cuncos (o juncos) se caracterizaba por una topografía compuesta por lomaje y cordillera de la Costa, según Correa y Molina, además de una espesa vegetación, zona de hualves cruzadas por innumerables ríos, esteros y arroyos, y con un clima lluvioso, escenario que permitiría la defensa del territorio contra las incursiones hispanas. Además los autores señalan una descripción de fines del siglo XVIII, en el que el territorio Cunco, comprendido entre los ríos Toltén y Bueno.
(no tiene si no tal o cual pampa o llano pequeño, los demás son bosques inmensos, con árboles tan gruesos y altos que ponen miedo de suerte para rozarlos eran menester cincuenta mil hombres, que trabajando bien no sé si los derribarán en sesenta años; ni el fuego puede prender porque a más de ser muy verdes, están llenos de agua, que se hacen incapaces de arder.[...] tiene de todo llanos, cerros, médanos, bosques ríos aguas lluvias con suma frecuencia. Ahora la cordillera tiene muchísimas guaridas para los indios, de suerte que, refugiados en ellas, no hay quien les pueda ofender).[5]
Esto se corrobora con la mención de jodíos, o sagaces en sus capacidades físicas que les hace parecerse a los pumas (pangui) y zorros (gvrv), encarnando los calificativos de audaces, sigilosos y fuertes en las guerras. De allí provienen apellidos que apelan a dichas características en los actuales habitantes de San Juan de la Costa.
Somos nosotros parte o dueños de este territorio de San Juan de la Costa y no es lo que conocemos hoy día, que era entonces el gran territorio de los Cuncos, este era desde la costa de Valdivia hasta Maullin por el sur, pero más específicamente hablando de la costa de Osorno era el territorio de los Cuncos, los williche-cuncos que no eran los mismos que habitaban los llanos del Chaurakawin, hoy día Osorno. Entonces podíamos decir que los Cuncos eran un poquito más jodios, por el hecho mismo de ser cordilleranos, eran más hábiles, una especie de pumas y zorros, por eso los Pailapangui, los Aucapangui, los Naipangui, los Wenupangui, son herederos del puma y por lo tanto actuaban de una forma como el puma (Ponciano Rumián).[6]
Respecto de las costumbres de los indígenas puede mencionarse que dentro de este hábitat natural se desarrolla la vida social y económica de los cuncos. Sus actividades económicas se basaban en la agricultura, la ganadería, la caza (Chillihueque), la pesca y la recolección marina en pequeña escala. La incorporación de ovinos, vacunos y caballares a la economía indígena se producirá a partir del contacto con los españoles (Correa y Molina, 1998). En tanto la actividad agrícola, según Jerónimo de Vivar, consistía en la siembra de “maíz, frijoles y papas”, mientras tanto que Mariño Lobera hablaba de la existencia de arboledas y “sementeras de maíz y otros granos y legumbres”. Se señala además que con relación a la pesca y la recolección marina, los cuncos se trasladaban desde el interior al mar por sendas entre los bosques, o en canoas por los ríos Quillencahuin y Llico, con el fin de obtener “pege, lobos marinos y mariscos”. Esto pareciera dar cuenta, “que la actividad mariscadora de los cuncos aparece como una trashumancia desde las serranías interiores de la cordillera de la Costa hacia el mar, en el período de verano”, a pesar de ello existía algunos asentamientos de población permanente en el litoral[7]. Agregan que “con posterioridad al contacto con el español, los cuncos mantuvieron su actividad de recolección, caza y pesca marina, incorporando a la producción agropecuaria los cultivos de trigo y cebada, arvejas y otras legumbres, así como vacunos, ovejas y caballares”.
El territorio Cunco al irse fragmentando básicamente con la llegada de los winkas se va convirtiendo en villorrios o poblados pequeños, es así como podemos decir que la actual ciudad de Osorno pertenecía a la competencia o jurisdicción de San Juan de la Costa y que a través de lo que conocemos como Parlamentos de Paz podemos interpretar que dicho territorio, extenso territorio del río Rawe al Océano Pacífico, correspondía a territorio Williche.
El territorio de los Cuncos se va fraccionando en la medida que llegan los españoles. Al crearse los primeros poblados, se van creando los poblados de Río Negro, Riachuelo en los tiempos de la República, esos poblados eran antes todos de San Juan de la Costa, así se llamó el territorio de los Cuncos, desde Río Bueno hasta Río Blanco por el sur. Incluso hay una escritura de comisario donde posiciona a los Yaitul el año 1823, del Comisario de Naciones Francisco Aburto, donde dice en Osorno jurisdicción de San Juan de la Costa. En el caso de los Parlamentos de Paz, depende por cierto de quien los lea; hoy la dirigencia juvenil mapuche-williche, dice que fue la entrega total del territorio a los españoles, pero también hay que leer como el único documento donde dice que de aquí al otro lado del Rawe hacia al Pacífico, las tierras son williche, o sea, todo el territorio de la Costa de Osorno es williche (Rumián).
Lo mapuche-williche y el Tsesungun
Para el antropólogo Eugenio Alcamán (1993), la denominación huilliche no corresponde a una definición étnica, sino que exclusivamente geográfica. Esto indicaría que la mayoría de las entidades regionales del pueblo mapuche utilizaron denominaciones distintas de acuerdo con el área geográfica que ocupaban los indígenas, pero siempre se autoidentificaron como mapuche. Además se señala que pese a tener en común muchos elementos culturales, los williche se caracterizaban por el empleo de una variación dialectal del mapuchesungun, el Tsesungun. Esta diferenciación o sentido de identidad lingüística de los mapuche-williche, tiene que ver básicamente con el concebirse distintos respecto de los mapuche centrales, entre otros aspectos importantes:
Tengo la impresión, como que el Tsesungun casi es otra lengua, por lo mismo que se quieren diferenciar bastante del mapuche central, esto lo he notado con más fuerza últimamente, aunque siempre haya existido esa diferenciación, tengo la impresión de que el williche necesita esta identidad, tenerla, reforzarla, afirmándola y el dialecto williche, es efectivamente, es el más diferenciado que compone la lengua mapuche, el único que presenta un grado de inintegibilidad con los otros, hay reconocidos como ocho subdialectos de la lengua mapuche, los otros siete son sumamente parecidos, varían en cosas menores, digamos que hay una base dentro de la misma estructura de la lengua que justifica que ellos sientan que el williche es como una unidad diferente, que tiene su autonomía. De hecho, toda lengua está fuertemente asociada a la identidad de un pueblo, a la manera de pensar, de mirar la vida, de interrelacionarse. Creo que, respecto a ese sentirse mirado en menos, hay una reacción contestataria [williche, respecto del mapuche central] en el sentido de ser mirados como entreguistas, sin cultura, etc. Eso da la sensación de que ellos dijeran, ¿saben qué más? somos distintos, no nos vengan a enseñar eso, incluso se refieren a los mapuches como los araucanos (Alvarez-Santullano).
Desde aquí también se puede precisar que hay una fuerte ligazón de pertenencia cultural entre los williche y los mapuche, forzada en la historia común y compartida, pese a las fronteras geográficas naturales que los separaban.
Si bien es cierto nosotros somos mapuches, somos un poco distinto a los de la novena (región), entonces hay particularidades, pero esas particularidades; no creo que sean distintos en los abusos que se han cometido contra los pueblos, tenemos particularidades de ubicación geográfica, pero los mapuches no somos diferentes (Paillamanque)
Siguiendo a Alcamán, podemos destacar la utilización del término mapuche-huilliche, “para representar la unidad cultural mapuche manifiesta institucionalizada de la población indígena residente entre los ríos Bueno y Maipué”. Al respecto, nos señala Ponciano Rumián:
Después de pasar 25 años de mi vida en Kumileufv donde nací, un lugar muy cercano a la cordillera de la Costa, disfrutando de ese maravilloso lugar, llego a Osorno a trabajar un tiempo en FREDER (Fundación Radio Escuela para el Desarrollo Rural) de radio la Voz de la Costa (1979), entonces yo ya venía con lo que llamábamos el sueño mapuche-williche que hoy se ha propagado por todos lados, hoy se habla de lo mapuche-williche, muchos de los conceptos que nosotros inventamos esa vez, la gente hoy los dice y los comparte. Somos eso y seguiremos siéndolo, mapuche-williche (Rumián).
Teniendo pistas preliminares que los williche se autodenominaron históricamente como mapuche (gente de la tierra), según Treutler,[8] y que el uso del término mapuche-huilliche representa la unidad cultural manifiesta institucionalizada de la población indígena, su utilización única puede conducir a representar implícitamente la inexistencia de una vinculación mapuche de esta población indígena o aun a aplicar erróneamente, como en algunos casos todavía ocurre, el concepto sociológico de pueblo a tantas entidades territoriales mapuches como denominaciones geográficas existen, es una advertencia necesaria e ineludible que nos plantea Alcamán.
En tanto, la Futawillimapv (grandes tierras del sur), hace referencia al territorio ocupado por los williche y que comprendía entre la Cordillera de los Andes y el mar, desde el río Toltén hasta el seno de Reloncaví, según Silva (citado por Martín Concha, 1998). Este extenso territorio también se reconoce actualmente por los propio mapuche-williche hasta la isla de Chiloé y sus zonas adyacentes, según Carlos Paillamanque.
Entre memoria e historias
avencidados y comuneros antiguos
“Lo contrario de una verdad trivial es un error estúpido,
pero lo contrario de una verdad profunda
es siempre otra verdad profunda”
Niels Bohr
Alcanzar hasta San Juan de la Costa y no conocer Maicolpué, pareciera ser una contradicción, cómo dejar de observar ese horizonte a destajo que se nos muestra en la llegada. El sólo caminar por sus playas de arena suave que atrapan los pies de todos los caminantes, nos abre al mundo de su río y de sus casas que cuelgan de las montañas, otrora alerzales infinitos. Desde este lugar, nos hemos propuesto la necesidad de indagar en las historias locales para empaparnos en la riqueza discursiva de los enunciantes. La emergencia del corpus de los relatos, desde los orígenes etimológicos e históricos de estas zonas, antes pródigo en recursos naturales
Cuando llegamos nosotros aquí, llegamos por la pesca, hace como 48 años atrás, el lugar era bonito porque no había gente, había más cuestiones en el mar era más abundante, yo vivía antes en el lao de Purrewin, cuando me casé me vine pa cá, con mi esposo Iginio, somos primos Iginio Mankel Catalán (82 años), tamos hasta los días de hoy, ahora es pueblo aquí, antes no había camino, por lo menos en la primera vez, los vehículos llegaban hasta el cruce Pucatriwe, aonde están los carabineros, eran puras huellas, antes no eran máquinas eran camineros no más que trabajaban, y esos demoraban cualquier cantidad po, nosotros pasábamos alojar y así veníamos de a poco, de Purrewin veníamos de a caballo, y nos demorábamos un día y medio apurao sí, el caballo no es como vehículo (Manquel).
Poco a poco se fueron asentando en el lugar, donde aparecen en escena algunos habitantes, los primeros fueron un tal Cau Cau y la familia Lefiñanco, que asumen eran los cuidadores del fundo de propiedad del gringo Lleike (Guillermo Gaedicke), quien les permitió hacer su ruka de chupón[9], y entrar al mar para recolectar mariscos, con el objetivo de que fuesen ellos mismos quienes cuidaran que no entrara más gente al lugar, sin embargo, la gente siguió llegando.
En este sector cuando llegamos éramos nosotros y un tal Cau Cau que vivía por aquí y los Lefiñanco que eran cuidadores de ese fundo. Este fundo era de Lleike un gringo[10], y a él le pedimos nosotros la entrá pá marisquear y los dejó aquí, teníamos una rancha de chupón, ya no hay chupón ya, esa era nuestra primera ruka, como Lleike no permitía que se hicieran casa, era el dueño, vivía harto tiempo, poco tiempo total no le importaba, sólo decía que lo ayude a cuidar, que no se instalé más gente, pero después cuando se abrió el camino no le gustó por que entraron la gente turista, casi como treinta años cuando vendió Lleike, ya llegaba mucha gente, ese era celoso no le gustaba (Manquel).
En ese peregrinar de gentes, se van asentando personas que vienen a turistear y quedan impresionados de la belleza física del lugar, de las bondades que ofrece la pesca y la tranquilidad de la vida, que por cierto no se vivía en cualquier lado, debido a la crisis política del país.
Yo llegué el año 1973, yo nací en Puyehue, en el Encanto nací yo, en Pulelfu arriba, yo llegué a pasear aquí una vez y un tío de mi señora, tenía su casita aquí, vinimos a pasear y me gustó aquí, no pasó más de un mes y decidí venirme pá acá, y nos vinimos con mi señora y me quedé porque me gustó ser pescador, yo en ese tiempo vivía en Santiago, pero con toda esa regüelta que había no daban na ganas de vivir allá, porque todos los días salía a la calle y uno veía cuantas personas que estaban de espalda, sangrando, sin cabezas, sin brazos, anda a la cresta, y decidí echarme a virar y aquí, claro había una tremenda tranquilidad, aquí no había ni gente, si habían tres casas cuando yo llegué. Estaban los Mankel, los papás de Mario Millagual, y la del tío de mi señora que también es muerto, eran los únicos que habían, todo era matorrales (Puñanko).
Con la aparición en escena de Edmundo Konow Feldberg[11], el nuevo dueño de las tierras, hay un intento por desalojar a los habitantes del lugar, no obstante también se empieza a prefigurar la capacidad organizativa de los comuneros, donde junto con los pescadores comienzan a enfrentar una cantidad insospechada de conflictos por el tema de la tenencia de las tierras y en particular las demandas de la comunidad indígena de Maikolpi.
Cuando llegamos no estaban las comunidades, la comunidad se armó mucho más tarde, cuando compró el Sr. Kono y después a mi viejo lo puso como trabajador para abrir un camino, y después ya se botó a malo no sé por qué sería, no quiso pagarle a la gente, quiso que se salga toa la gente y traer gente nueva, entonces la gente no quisieron salir, por lo menos nosotros tampoco, los Lefiñanco tampoco quisieron salir, porque estaban años ahí viviendo, así que de ahí primero, porque ahí después de nosotros vinieron otros pescadores y se instalaron por aquí, son muertos, son bien cristianos, son Barriga, un tal Queipuyao, esos llegaron como pescadores, tenían una rancha a la orilla abajo, entonces cuando Kono quiso gotar la gente, se armó un comité de pesca, buscaron al capitán y dijo que los que estaban abajo ochenta metros, no los podía gotar Kono, y no los gotó, así cuando perdió Kono con los pescaores se jué a joder con los Lefiñanco, pa gotarlos, porque esos eran no más empleados no más de Lleike y después de Kono y Kono después quiso gotarlos. De ahí ellos empezaron a formar una comunidad porque no quisieron salir, de ahí se armó una comunidad y se juntaron con los pescaores y hicieron una sola cosa. La comunidad mapuche Maikolpi. Dicen que no pudo entrar porque sus papeles no estaban güenos, después los arreglaría, años después tuvo tiempo pa trabajar y arreglar los papeles, después ya no quiso que los turismo vinieran, ahora los turismo compraron dicen aquí, entonces hace muchos años atrás (Manquel).
La conformación y organización de cada una de las comunidades, se refleja también en la historia particular, o la identidad territorial asignada al sector que conocemos como Maicolpué actualmente. Esa necesidad de diferenciarse respecto de otras comunidades o familias, contribuye a crear o re-crear sucesivamente las significaciones de cómo se conforman organizacionalmente y dan sentido a los nombres del sector. Revisemos las historias desde los propios comuneros:
De la historia vieja de Maikolpu y Tranayakin en la comunidad Ancapán
La historia de la comunidad Ancapán nos remonta a una historia de ocupantes williche y no williche de lo que hoy conocemos como fundo Pulameno, en manos fiscales, con una superficie estimada de alrededor de 5.000 hectáreas. Tanto el Estado como la comunidad han superpuesto títulos de propiedad, ambos por cierto válidos, y que ninguno ha podido anular al otro. El actual presidente de la comunidad nos relata su historia, en donde aparece su bisabuelo, Serafín Ancapán en el año 1885, quien compra a Pascuala Michén (debe de referirse a Pascuala Maricheu), que posteriormente vuelve a vender en el año 1989 -junto a otros indígenas- a Enrique Peters, retazos de terrenos que son los títulos que hoy el Fisco presenta como válidos. Lo paradójico de la situación se presenta cuando se inscribe legalmente la propiedad, don Juan de la Cruz Ancapán, hijo de Serafín Ancapán, cede a don Francisco Rosas Villarroel, el 20% de los derechos hereditarios que le corresponden en el predio Solar, se viene entonces a entregar “acciones y derechos” sobre la tierra a un particular, que por cierto es el abogado de la misma comunidad, quien hace llegar junto a Raúl Ancapán, carta explicativa de la situación a la subsecretaria del Ministerio de Bienes Nacionales (Molina y Correa, 1998).
Aparece el Maikolpu de Serafín Ancapán haciendo referencia a un mar con tres ensenadas, Mai, por playa y kol, por el agua dulce y salada que entraba del mar y pu, terrenos que entraban, en definitiva una especie de ensenada con forma de herradura, pero además de precisar aquello, comienza también la llegada de los primeros winkas.
Mi bisabuelo, compró a la propietaria, a la Pascuala Milchen en el año 1885, más de un siglo atrás y cuando mi bisabuelo compró estos terrenos eran vírgenes, no había absolutamente ninguna casa, solamente habían huellas pal caballo, ya y a veces con harto barro, con las mulas y eso, y así en ir y venir, nuestros abuelos se convirtieron en propietarios de esto, mi abuelo se llamaba Serafín Ancapán, y el lugar de Maikolpu, le colocaron los abuelos, en palabra mapuche significa un mar con tres ensenadas, al estilo u, o al estilo herraura, ya, mai una playa, o sea toda ensená tiene una orillita, kol, agua dulce y salá que entraba al mar, y pu terreno, terrenos que significaban hacia dentro, tal como está la punta del faro así, la punta de Bahía Mansa, entonces el abuelo le colocó Maikolpu, porque ellos eran sabios en su lengua y todo, lo decretaron así y luego llegaron el conquistador, don Carlos Foler, cuando se abrió el camino al mar, el año 50 y tanto o quizás antes, y le puso Maicolpué, una e de más, pero si usted pregunta no sabe qué significa el nombre del lugar, y eso es la verdad de las cosas (Raúl Ancapán).[12]
El traspaso de la memoria colectiva de la comunidad también ha llegado hasta los más jóvenes, quienes han escuchado de sus padres, abuelos y en este caso, la historia de un tataranieto de Serafín Ancapán, que se atreve a dar fechas de los acontecimientos escuchados y vividos, dejando en evidencia el efectivo traspaso de la tradición oral entre los integrantes de la comunidad.
Lo que cuenta mi mami que según cuando se pone a relatar dice que ella nació allá en Tril Tril, incluso ella fue uno de los primeros habitantes, mi abuelo Juan de la Cruz Ancapán Treuque era de allá también. Ellos fueron unos de los primeros, un tal Jaramillo también que llegaron de Bahía Mansa. Después se empezó a armar la comunidad, en ese tiempo se armó la comunidad. El dueño de las tierras era uno de apellido Geise (se refiere a Gaedicke), incluso tenía casa cerca de la de mi viejo, incluso cuando estuvimos sacando tierra ahí, encontramos varillas de cobre en donde sacaba agua Geise. Mi abuelo Juan de la Cruz fue junto con su hermano, Ramón Ancapán como los primeros dirigentes de la comunidad. La comunidad Ancapán es más antigua que la de Maikolpi, del año 1858 parece (Millagual).
También en la memoria colectiva se hace presente la forma en que ellos vivían, del mar y la tierra, principalmente esta última. La serie de tramitaciones en que debieron incurrir los abuelos para legalizar su propiedad y donde el Fisco (el Estado), normalmente puso trabas para la concretización de su aspiración comunitaria. Da cuenta también de la defensa asumida del abogado Rosas y los arreglos, a los que habría llegado la comunidad para efectos de su representación legal, destacando que una vez que consiguieron su personalidad jurídica como tal, las cosas variaron positivamente para ellos, en el sentido que tuvieron más elementos para seguir en su lucha reivindicativa.
La gente vivía del mar y de la siembra pa alimentarse personalmente, y las crianzas, pa viajar a Osorno, se viajaba por medio de una huella, se usaba mulas y se demoraban como 8 días en puro ir pa allá al pueblo. En esos tiempos la comunidad más estaba metida con la siembra. Mi padre viajaba, solía ir a Temuco a otras partes, a batallar por esta comunidad, él decía que estaba 40 años ya batallando por esta comunidad, y nunca se veía nada, puro trámites. En el tiempo en que se fiscalizaron los terrenos, mi papá no escuchó nada de eso y le fiscalizaron el terreno, ya que se tenía escritura, y cuando salió Pinochet, tenían que ir a inscribir su escritura y la comunidad Ancapán no hizo esos trámites y por eso no le dieron validez, entonces lo llamaron el fundo fiscal. Incluso salió hasta en el diario diciendo eso. Mis papás conocían al abogado Rosas, mis papás hicieron un arreglo con ellos, mi papá me contaba que de los cuatro troncos principales de la comunidad tenían que darle algo de terrenos. Don Juan de la Cruz, don Ramón Ancapán, doña Rosalía Ancapán y don Dionisio Ancapán, esos eran los cuatro hermanos, esos serían los que llegarían a un arreglo. Hoy los principales por parte de mi padre sería Maudelina, y parte de mi tío Ramón sería Raúl. Mi papá contaba que antes ellos llegaban a la oficina y no los atendían, y cuando se metieron esos abogaos ahí tuvieron defensa, ellos cuentan así. Mi papá contaba que cuando la comunidad pasó a jurídica tuvo más fuerza, ya tuvo número y todo y la gente empezó con más fuerza, aunque antes la tenía también, pero fue mejor la jurídica (Claudina Ancapán).[13]
El sector de Maikol y Tranayakin, lo que hoy corresponde a la playa principal de Maicolpué, eran las denominaciones de los lugares hacia el año 1966, donde se vuelve a hacer referencia a Gaedicke, conocido por Lleike entre los comuneros, quien posee, alrededor del año 1950, una pista de aterrizaje para su avión particular. Lo que cambia es el nombre de Arturo y no Guillermo, con respecto al tema de la tenencia de las tierras, las que serían vendidas posteriormente a Konow quien aparece intempestivamente en la localidad.
Yo llegué el año 66 y llegué de Popoen y me vine por asunto de trabajo, estaba empezando lo que es turismo apenas, yo trabajaba en movimiento de tierra, en loo que venía nomás, estaba sólo el pueblo, que es ese de la primera playa y no se llamaba como ahora, se llamaba Tranayakin, todo lo que es la primera playa, y este lugar de acá se llamaba Maikol y cuando llegó el turismo le puso Maicolpué, antes sonaba por Maikol no más. En este lugar no había casi nada, estaba el inquilino de Lleike no más. Lleike era el primer dueño de este fundo, se llamaba Arturo Lleike, él llegaba en avión pá esta parte, y tenía su cancha de aterrizaje, más o menos en el año 50 más o menos, antes que llegara camino. Kono será del año 64 ó 63 más o menos, parece que Kono le compró a Lleike, porque de la noche de la mañana llegó acá. Mario Millagual Loy)[14]
Comunidad Maikolpi
El golpe del wiño que sobrevuela más allá de las tórtolas
Para los comuneros de Maikolpi, comunidad costera ubicada a 65 kilómetros de la ciudad de Osorno, el nombre de su lugar se relaciona con el wiño (conocido como el palin) que es el implemento con el que se juega el Palintún ó Chueca, y que sirve para golpear una pelota de madera ó hueso. Pareciera responder su nombre a una metáfora respecto del ruido que hace el mar al chocar con las olas y que se asemeja al golpe del wiño con la pelota. Por tanto, el asociar el nombre como a lugar de tórtolas, no sería muy adecuado, ya que la voz sería maikol y no maiko. La castellanización del término ha generado una suerte de extravío del origen mismo de dicha denominación.
El significado es maiko es cuando se hace ruido con el wiño, esta bolita se juega con el wiño, el ruido que hacían las olas del mar, lo asimilaron al golpe de la pelota con el wiño (la chueca), ko por aguas, además se decía que habían piures en esa parte, y ese es el río donde sonaba agua, es un significado bien amplio. Otros dicen maiko por el lugar de tórtolas, pero no es eso, maiko también es tórtola, pero este es maikol, que es el ruido del golpe de la pelotita en el guiño, viene de witro, que es tirar lejos la pelota, como un golpe, como cuando se domina la pelota, después se castellanizó y le pusieron Maicolpué, ahora ya le están poniendo otro nombre, Maicolpué Río Sur y no tienen ningún asidero con el lugar (Paillamanque).
El Agüelito Wenteyao es una referencia clara de sus tiempos vividos, se acudía constantemente a las rogativas en Pukatriwe para pedir y dar gracias, pero los tiempos de la paz serían alterados por los winkas, la llegada a la playa de una avioneta trayendo a Arturo Gaedicke, hace del encuentro algo sorprende para el que llegaba, tanto como para el que ya estaba (su abuelo) José Lefiñanco, quien no se repone de la impresión hasta ser nombrado cuidador de las tierras del nuevo dueño.
Mi abuelito contaba, don José Florentino Lefiñanco Trueque, que fue uno de los primeros habitantes de aquí, mi abuelito contaba que ya seguramente, la otra generación ya estaba la historia del abuelito Wenteyao y el primer particular que invadió aquí fue Arturo Lleike, él hizo posesión de lo que es la playa, entonces, como mi abuelito vivía por allá arriba, donde vivía el Martín (se refiere a Paillamanque), ahí tenía casa mi abuelito y su papá de él, tenía casa un poquito más arriba, entonces llegó la avioneta, sintió un ruido, porque en sus viajes a Osorno del campo lo hacían con mulas y caballos no más, entonces él se bajó a ver y era el gringo este, y cuando vio se asustó un poco, también el gringo y más encima el gringo le ofreció trabajo a mi abuelito, le dijo que iba a tener animales y todo eso, y le preguntó dónde vivía y mi abuelito le dijo que por allá arriba, el gringo le dijo que esas eran sus tierras, pero como era el primero que veo acá te ofrezco trabajo (Laura Melillanka).[15]
Las referencias nos hacen recordar los tiempos en que a la comunidad Maikolpi se les posesionó a través del Título de Comisario a los “Guilmenes Llaitul y otros”, en 1827, donde el Gobernador Político Sr. Miguel Asenjo y Francisco Aburto, Comisario de Naciones, entregan la tenencia de los predios y por consiguiente a sus herederos. Luego a partir del año 1884 se empezarán a superponer con los fundos particulares y la llegada de nuevos dueños y por cierto la escalada de conflictos con relación a lo mismo. El despertar del concepto de comunidad para recurrir a los familiares en torno a la defensa del territorio, que además mostraba las evidencias de su pasado y de su presente en los entierros encontrados, hace entrar en escena la defensa de las ancestrales 14.000 hectáreas correspondientes a los comuneros.
Después el gringo se aburrió del campo, no le gustó nada, entonces dijo lo voy a vender y lo vendió al tal Konor. Se supone que Lleike le compró un terreno a Llaitul, pero fue un poco más decente, ya que esa parte de las dunas, antes del terremoto eso era puro barro y chupón, ahí en la playa, entonces lo invitó mi abuelo y encontraron hartos cántaros enchapados en oro, y harto trabajo así arqueológico, y este gringo que le dijo a mi abuelo: esa es su vivencia de ustedes poh, ustedes han sido siempre los dueños de estas tierras, ustedes son los dueños de estas tierras, esta es su memoria de ustedes, esto es de valor para ustedes, entonces mi abuelo inconscientemente no le dio importancia a esas cosas, él las tomó y las llevó a sus casa, entonces este gringo también llevó hartas, si antes era abrir una mata de chupones y se encontraban las cosas. Este gringo si le compró a una gente mapuche, y este gringo le dijo a mi abuelo que iba a vender, y ahí fue que se la vendió a Konor, pero Konor no le pagó, entonces este gringo venía antes y le decía a mi abuelo no entreguen, no hagan caso, porque este gringo ni siquiera me pagó todo, le quedó debiendo una cantidad de animales, porque ustedes son los dueños, ustedes son los dueños le decía, este gringo no lo dejen entrar nunca porque es un tramposo, ni siquiera me pagó a mí. Luego cuando ya llegó el camino ya, el gringo quiso hacer dominio, entonces mi tío empezó a buscar a la familia en el fondo, ya que aquí no había tanta gente, aquí casi todos somos familia, con el Checho (Sergio Lefián) por algún apellido somos familia, igual los Paillamanque, porque mi abuelito, su mamá de Carlos era su ahijada y también un poco de apellido también y ahí llegaron a reforzar la comunidad. [...] Los primeros fueron por la escritura Llaitul, y como la familia era más extensa se empezó por difundir más los nombres, allí aparecen los Millán, que sería la línea de nuestra familia, esa escritura abarcaba 14.000 hectáreas, y siempre se peleó por las 14.000 hectáreas y después el otro gobierno empezó a sacar la Propiedad Austral, y empezaron a llegar los afuerinos, y le empezaron a hacerle dominios, porque el gobierno empezó a recibir refugiados por la guerra esa de los alemanes, y el gobierno mismo empezó a darle territorios, tierras, o sea papeles no más porque dominio aquí en este territorio no tuvieron nunca (Melillanka).
Los familiares que llegan a la defensa del territorio son comuneros que ya establecían vínculos desde mucho tiempo, la ruta de los primeros mariscadores y pescadores williche, a través del sistema de trueque por alimentos tales como el trigo y otros propios para la subsistencia de los comuneros. Se recuerda el Tratado de Paz, firmado en el río de las canoas (Rawe), en donde se reconocen estas tierras ya posesionadas a partir de la Escritura de Comisario del año 1827 (Yaitul), es desde entonces que la comunidad Maikolpi reivindica sus territorios legítimamente, con una organización tradicional que ha variado con los tiempos y las propias demandas de la situación particular.
Veníamos a buscar productos del mar, recolectar los kotri (los mariscos), y koyof (el cochayuyo), esas cosas ya se comerciaban ya, se hacían trueques con la gente de más afuera que se venían a buscar cosas de mar, y se cambiaban por el katrirawe que es el trigo, no corría la plata en esos años y nosotros fuimos posicionados en este lugar, en aquellos años no habían caminos, habían unas huellas donde la gente venía en una huellas chiquititas, apenas pasaba un caballo y la gente traía sus cosas y se mantenía. Yo recuerdo de los relatos de mi abuelo, cuando mi papá era niño y el viaje era de 2 semanas, cuando los pillaba el tiempo malo, estaban dos semanas así, era complicada la vida, pero ellos igual se las ingeniaban como para vivir. En los años 1827 ya habíamos tenido un pacto con los españoles, en el río de las canoas y en ese trato hubieron escrituras, y después en el gobierno de Ramón Freire, de Bernardo O’Higgins se ratificaron esas escrituras, que fueron escrituras de comisario, así fueron posicionados las familias de la comunidad Maikolpi, desde 1827 por las escrituras de comisario, desde esos tiempos estamos como comunidad, luego trabajamos organizados siempre, y a partir de la Ley Indígena estamos como legal, pero ya desde antes, mucho antes estábamos organizados (Paillamanque).
Los dirigentes eran autoridades que se dividían por lof (agrupación de una o varias comunidades) que se reunían con el propósito de distinguir a sus autoridades en una gran reunión (trawun) allí se elegía al lonko (cacique), que debía dirigir a su pueblo de por vida, en tanto los weupife eran los historiadores williche que iban relatando los acontecimientos más importantes de la comunidad. Entre otras formas de organización se encontraban las machis, en el mundo espiritual, gente de mucha sabiduría que a través de los pewmas, es poseedora del Ñem, la fuerza articuladora para el contacto con las divinidades a través de la ceremonia del Nguillatún
Los dirigentes eran por lof, el lof eran una o varias comunidades, otras se formalizaban por unas Escrituras de Merced que están más afuera, o en este caso Comisarias, y en eso se elegía un lonko que manejaba una jurisdicción grande, como decir la jurisdicción de Cuinco, más grande que tres provincias de hoy día, abarcaban tres provincias, por ejemplo, se hacía un trawun, una reunión grande donde participaban todos y se elegía a la persona que era la más idónea para gobernar el pueblo. Así fue elegido mi papá en un trawun, de lonko y ese lonko tenía una actividad de por vida y si acaso por algún motivo sufría su muerte o una incapacidad, había una sucesión hereditaria, los hijos hereditaban, si estaban capacitados para dirigir al pueblo lo hacían, si no se buscaba otra persona que fuera capaz, era la comunidad la que lo elegía. Otro tipo de organización eran las machis, los weupife, que eran los historiadores y los Ñempin, que hoy día les llaman maestros de ceremonias, en la parte religiosa. Los Ñempin son gente que se podría decir que son los iniciados de machi, gente que tiene sabiduría, que tiene Ñem, o sea poderes, y son dados en forma de pewma, de sueños, y esa persona ya tiene su poder y puede hacer las rogativas (Paillamanque).
Comunidad Purretrún Pukatriwe
El katriwe extraviado en el terremoto del 60
Con el Título de Comisario “Punol y otros”, entregado por El Comisario de Naciones Francisco Aburto en el año 1827, se entrega a quince williche el predio conocido como Purretrún. A partir de las décadas 1930-1940 y 1970, se formaron en las tierras boscosas, diez fundos particulares, como también fiscales, en virtud de la aplicación de la Ley de Propiedad Austral. Las originalmente 10.000 hectáreas se ubicaban entre el río Kiwe por el norte y Kontako por el sur, entre el océano Pacífico y la zona interior de la cordillera de la Costa (Molina y Correa, 1998).
La llegada de particulares fue un proceso progresivo que va estimulando a las familias williche a emprender la defensa de sus tierras en diferentes ámbitos, tanto así que la mayoría de ellos se empieza a disgregar por la cantidad de fundos en la que se fragmentaba el Título Punol y otros. La llegada de otros afuerinos va marcando los desequilibrios que se expresan en la pérdida de los apellidos de las familias ancestrales.
Aquí siempre estaban los agüelos, viceagüelos, y de ahí siguió la familia, yo tuve conocimiento que mis agüelos siempre vivieron aquí, mi agüelo se llamaba Bernardino Acum Nonque, y mi agüelita María Tránsita Ena Huiniñir y mi papá se llamaba Valentín Acum Ena, porque el agüelito estaba casao con Ena, y mi mamá se llamaba María Filomena Yefi Ñancucheo, y ahí nacimos nosotros que somos Acum Yefi, la vida antes como comunidá no tenía nombre porque vivíamos nosotros no más, una sola familia los Acum y se fueron casando y entrado otras familias. Después ya, como que cambió, ya que fueron la mayoría mujeres y por eso se pierde el apellido, mi hijo es Morales Acum y sus chiquititos ya son Morales Gatica, ya se va perdiendo el apellido, la mujer siempre pierde el apellido, sólo tengo un hermano que vive en la caleta que tiene dos hijos hombres esos van a mantener el apellio... El terreno era uno solo, porque éramos una sola familia, y como la gente fue dejaa, se fueron quedando con los papeles, y el renuevo, ya no lo hizo caso, vivían, vivían no más, como casi perdieron su tierra, y entonces cuando el gobierno compró las tierras entonces jue comunidá, porque dentró esa gente que usté pasa a ver por el camino llegaron y entraron y después se quedaron (Acum).
El avión que vieron por primera vez las ancianas de Purretrún fue para ellas, algo del demonio, pensando que el mundo se acababa, corrieron hasta sus rukas para esconderse de aquello desconocido. Alrededor de 1960 empiezan los caminos a llegar hasta comunidad, fecha que coincide con un fuerte movimiento telúrico que azota la zona sur de Chile. Este fenómeno natural, con características de maremoto en las costas de Pukatriwe, viene a sellar la sentencia de la llegada de los winkas, que ya estaban en las tierras indígenas con anterioridad. Con el pretexto de ayudar a trasladar eventuales enfermos a la ciudad de Osorno, se van quedando familias winkas en el territorio, en virtud de que la vida era de mucho sacrificio, la comunidad comienza a tolerar esas presencias, pensando que las condiciones de traslado de una persona a través de las rutas o huellas costeras, significaba alrededor de dos semanas de viaje para llegar a Osorno. Esa vida de sacrificio de antaño no es comparable con la de la juventud actual de la comunidad, que según los relatos se han transformado en personas más débiles y acomodadas al modo winka de vivir, para solucionar sus problemas y relacionarse con la madre naturaleza
Antes la vida era mejor, era harto sacrificao para el dueño de hogar, para buscar cosas, pero para mi, lo de antes era una vida feliz, que no haiga esas luces, los caminos, todas esas cosas, era una cosa como vivir solitariamente, era. Nuestros padres, fueron sacrificaos para sembrar, para criar, pero todo lo que se hacía se cosechaba, se criaba, ojalá uno como niño más cosa rústicas haiga mejor todavía. Entre nosotros siempre se conversaba, antes del año 60, ya empezó los caminos a llegar, el camino ya habían entrao cuando pasó el terremoto ese, estaba hasta el estero, ahí estaba una cancha de aviones, pero esa se hundió bajó el agua, esos años llegaban los Follert, los Werner, Los Racusieres, ellos llegaron y dijeron que era un adelanto y la gente lo encontró güeno, ya que las cosas se podían traer por avión, o pa alguien enfermo, con ese compromiso se hizo, ya que eran 15 días ir a Osorno, ir y volver, haciéndolo rápido, a que si de repente lo pillaban las tempestades de lluvia, y en el avión se demoraban menos de una hora, mis padres y hermanos. Yo de primera si que le tuve miedo, ya que ni siquiera escuchaba que había avión, y andábamos arriba con una hermana mayor, cuando pasó uno de esos aviones azules que tenían alas abajo, no sé cómo se llamaban esos, y tábamos comiendo chupón cuando sentimos que venía algo así, y yo veo que venía bien abajo y los escondimos debajo de esos montes ahí, y le tuvimos miedo, si no lo conocíamos, pensábamos que era el demonio, era fin de mundo pa nosotros. A nosotros nos criaron con unas casitas de chupones, o sea una ruka, con juego aentro y colgábamos la olla al medio, esas rukas con el humo se formaba unas pelotas y no le pasaba el agua, con el piso de tierra. , Ahora a la juventud no cree eso, y dicen ya que iba a ser así, ahora se lastiman toa la mano, ellos no saben y digan haguémoslo y nosotros los enseñamos, pero ellos no lo hacen, ahora la juventud no quiere saber. Los cercos ahora, el que no tiene alambre no cierra, antes se hacían esos tranqueros donde se cruza las varas, no se usa clavos como ahora. (Acum).
El terremoto del año 1960, hizo cambiar el paisaje del lugar, pero además reafirmó la fe de la comunidad en torno a la figura del Agüelito Wenteyao, pues este suceso fue interpretado por los ancianos como un castigo para comunidad. De allí que se tuviera que vivir como mandaban los antiguos en ruka y junto a los animales por un año aproximadamente, a modo de rectificar su espiritualidad y obedecer lo que estaba ya mandatado por los mayores. La visión de fin del mundo, por cierto una visión apocalíptica queda demostrada en la cantidad de animales muertos que deja el maremoto y la destrucción de las casas donde habitaban.
Toas estas partes se llenó con agua, el agua se iba por lo bajito, estuvo hasta arriba, todos esos matorrales que usté ve jue pura agua, puro mar, y las jaibas estaban toas arria el monte, los pescaos colgando, hasta una vaca queó colgando, no es que la vaca arrancó y se metió ahí y la pilló el agua, y la anduvo traendo arria y arria un palo, así un tique grande con harto gancho y la vaca pasó ahí el cogote y queó atrapao en el gancho, y el agua bajó y quedó arria, y quedó colgando y murió. Los mayores decían que era como un castigo, un milagro, que estaba planificao que iba a suceder, y el papi contaba, y decía si yo cuento me van a creer que me estoy golviendo loco por eso, y con el puro miedo vi visiones, porque él dice que con el miedo se jueron a la altura y él venía bajando con otro chico, Isidoro Piniao, mi papi era Valentín Acum, cuando de repente que vio bajar unos aviones, y él decía cómo aterrizan si está too con agua y con palos, y cuánta cosa, y el otro cabro también lo vio, ese tiempo, y no lo quiso contar hasta después porque él decía que le iban a decir leso por el miedo. Yo pensaba que era fin de mundo, porque se nos cayó la casa y cuando ya vino el mar, vino muy alto, se vino al tiro el agua, se enaltó pa arria, se echó pa entro y se dejó correr pa ca, y después de eso vino las olas, la mami casi se lo lleva, pero alcanzamos a pescarla, venía el agua atrasito y nosotros corriendo, se llevó los gansos, los pavos, las gallinas, llevó perro, too lo que pilló en la casa, se salvó un perrito chiquitito el Copito, un gallo y dos patos, no sé cómo subieron ahí al Kanillo, ahí aonde está la virgen, no sé, ese río llegó hasta Casa e Lata, pa rriba, la quebrazón de palos, maturrales, los arrancó too de raíz, no podíamos sujetar de rodillas queamos, aquí jue muy juerte. Estuvimos más de un año sin casa, mientras se juntaba toa esa madera, que había de otras casas, hicieron una casita chica, deajo de un monte, en una quebrá ahí estuvimos, sin comer, sin comia, vivíamos más de un año con ramitas parás no más, tablas lo que pillamos allí poníamos en la ruka, dormían los chivos, tos entrábamos juntos, porque andaban arria en la cordillera, en la noche bajaron y se tiraban encima de uno, los chivitos (Acum).
El actual presidente de la comunidad Purretrún Pukatriwe relata cómo desde niño, debe integrarse y aprender lo relacionado con la defensa de sus derechos territoriales. Son los títulos de Comisario Punol, documentos que acreditan la tenencia de los territorios comunitarios, como también nos cuenta de las diversas disputas con particulares, el caso de Eduardo Hott, hacia el año 1953, incluido el desalojo de los comuneros y una inapelable resistencia a través de la organización de la comunidad indígena. La mayoría de sus familiares que hoy conforman el tronco familiar más antiguo del lugar, proviene del sector de Pukomo y de Kontako, siendo cuatro las familias originarias que conformaron la comunidad en aquellos años.
Ya el año 1994, porque ya había salido la Ley Indígena, se constituyó la comunidad Purretrún Pukatriwe con personalidad jurídica, ahí yo fui el tesorero, ahora soy el Presidente. Pero la comunidad siempre ha existido, yo recuerdo que del año 1953 habían dirigentes, pero no tenían la personalidad jurídica. Antes todo esto fue una historia, ahí se guerreaba con los títulos de comisario, dejao por los antepasaos, pero nunca los antiguos los incribieron, entonces había un particular que nos quería desalojar y nosotros nos aferrábamos a esa escritura, el particular se llamaba Eduardo Hott, esos problemas son del año 1953, desalojos hubieron, ahí se organizó la comunidad para tener más peso y siempre hubieron amenazas de carabineros cosas así y yo la enfrenté de muy joven, ya que fue mi familia los primeros que estaban en ese lugar, yo de muy chico empecé a ver los sufrimientos. Siempre estuvo mi familia viviendo allí, mis tatarabuelos, mis abuelos, mi abuelo se llamaba Valentín Acum, ellos vivían abajito en el cerro onde está la virgen y el año 60 le sacó la casa el mar. La mayoría de la gente viene del sector de Pukomo, otros de Kontako, de ahí eran mis mayores, jueron cuatro familias por parte de mis abuelos y ahí luego se jueron casando sus hijas. Antes del terremoto no había camino, antes se viajaba a caballos y mulas a Osorno, se demoraban más de una semana y eso dependía de los tramos que hacían, a veces lo pillaba el invierno y no los dejaba pasar no más, se hacían escalas y en cada lugar había una rukita de chupón que los cobijaba un resto, en ese tiempo no había lata de zinc como ahora. La gente en esos tiempos vivían de sus animalitos no más, ahumaban su carne pa’ mantenerla, ahora ya nosotros desde que yo nací el año 1963, la vida ha cambiao harto, desde que hay camino ha sido distinto, ya que antes el primer bus que viajaba pa´ allá vivía en pana no más, andaba a gatillazos no más, el camino era puro ripio (Sergio Morales Acum).[16]
Conocidas las historias desde las comunidades y enunciadas desde la propia territorialidad, nos permitirá ir avanzando respecto de una cierta la fenomenología situada, entendiéndola en el sentido de que existe una conciencia de los emisores de los relatos, capaces de administrar las realidades de acuerdo a las significaciones colectivas construidas. Es decir se hacen visibles o invisibles socialmente en la medida que estas convienen a su identidad y refuerzan su idea de comunidad interpretativa o semiótica particular. Habría que decir que también las historias situadas dan cuenta de ciertos estadios de olvido, pues no todo se puede recordar, pero al admitir lo anterior, debemos decir también que no todo se puede olvidar. Traer al presente el olvido-recuerdo se hace ineludible, pues es desde este presente en donde se articula los viajes a los cronotopos.
Diremos provisionalmente que será necesario ir a las zonas del olvido para re-articular el presente e intentar cierto devenir.
[1] Antecedentes obtenidos del libro “Las tierras Huilliches de San Juan de la Costa” de Raúl Molina-Martin Correa, Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, CONADI, 1998, Santiago, Chile.
[2] Paillamanque, Carlos. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, (San Juan de la Costa, Osorno, Chile, 15 de junio de 2002). Todas las citas a Paillamanque proceden de esta entrevista.
[3] En relación a los antecedentes entregados por el Lonko Arturo Camiao, de la Jurisdicción de Kuinko, Encargado del Departamento de Cultura de la Junta General de Caciques de la Futawillimapu, “los Apo Ulmen, serían los denominados en este texto como caciques o lonkos, Rewe, por Rehue, Af Mapv, Por Ad Mapu, pues el Che Dungun- (idioma williche) debiese trabajarse dando énfasis de cercanía al grafemario de Anselmo Raguileo, que no se acomoda tanto al lenguaje español, en tanto “williche”, sería el término más preciso para referirse a los peñis (hermanos) que habitan este territorio. Nosotros hemos adoptado respetar los términos tal cual aparecen en los textos, y utilizar el grafemario Raguileo, cuando hacemos alusión a las entrevistas que nosotros hemos realizado para efectos de este trabajo.
[4] Guillermo Krumm, “División territorial de la Araucanía”, Revista Chilena de Historia y Geografía, N°140, Santiago, 1972, pp 68-71.
[5] Los autores de esta referencia aluden en sus notas a Antonio de Sors, “Historia del Reino de Chile situado en la América Meridional”, Revista Chilena de Historia y Geografía, N°46, Santiago 1922, (Daniel Quiroz L. y Juan C. Olivares T., “Permanencia de una Pauta Adaptativa en San Juan de la Costa”).
[6] Rumián, Ponciano. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (Osorno 11 de diciembre de 2002). Todas las citas a Rumián proceden de esta entrevista.
[7] Extraido de la Revista Chilena de Historia y Geografía N°59, Santiago, 1927, citada por Correa y Molina (1998)
36 En sus notas Alcamán nos refiere a que “los indígenas llamados araucanos (picuntos, cuncos, huilliches y pehuenches) se denominan a sí mismos mapuches, lo que quiere decir autóctonos, pues mapu es la tierra y che la gente, en lengua araucana, esta última referencia en letra cursiva, viene de Paul Treutler: Andanzas de un alemán en Chile, 1851-1863, Santiago, 1958, p.443.
[9] La ruka es la casa mapuche, en el bordecostero de Maikolpi se construía generalmente con una planta de hojas muy resistentes y flexibles, el chupón tiene un fruto comestible de sabor muy dulce, su aspecto exterior es de color blanco en el extremo superior y termina en forma de puntas. En la isla de Chiloé la planta se le denomina quiscal.
[10] Se refiere a Guillermo Gaedicke, quien presentó títulos sobre el fundo Maikolpi, a través de la Ley de Propiedad Austral en 1937, y que el Ministerio de Tierrras y Colinización, reconoce a nombre del Fisco los predios (Molina y Correa: 1998).
[11] Compra por escritura notarial, el 4 de abril de 1967 a Arturo Gaedicke, las hijuelas A y C del fundo Maikolpi, que posteriormente pasan a la Sociedad Inmobiliaria GEKOS Ltda., socios de Konow (alrededor de 135,20 hectáreas) año 1982 y a la Sociedad Agrícola Fundo Maicolpué Limitada, con una superficie de 1.298,20 hectáreas. En la práctica estas sociedades eran propiedad de Edmundo Konow (Molina y Correa: 1998).
[12] Ancapán Wenupan, Raúl. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (San Juan de la Costa, 20 de abril de 2002). Todas las citas a Ancapán proceden de esta entrevista.
[13] Ancapán Aucapán, Claudina. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (San Juan de la Costa, 14 de junio de 2002). Todas las entrevistas de Ancapán Aucapán proceden de esta entrevista.
[14] Millagual Loy, Mario. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (San Juan de la Costa, 14 de junio de 2002). Todas las citas a Millagual Loy proceden de esta entrevista.
[15] Melillanka, Laura. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, (San Juan de la Costa, 16 de junio de 2002). Todas las citas a Mellillanka proceden de esta entrevista.
[16] Morales Acum, Sergio. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (San Juan de la Costa, 28 de junio de 2002). Todas las citas a Morales proceden de esta entrevista.
El golpe del wiño que sobrevuela más allá de las tórtolas
Para los comuneros de Maikolpi, comunidad costera ubicada a 65 kilómetros de la ciudad de Osorno, el nombre de su lugar se relaciona con el wiño (conocido como el palin) que es el implemento con el que se juega el Palintún ó Chueca, y que sirve para golpear una pelota de madera ó hueso. Pareciera responder su nombre a una metáfora respecto del ruido que hace el mar al chocar con las olas y que se asemeja al golpe del wiño con la pelota. Por tanto, el asociar el nombre como a lugar de tórtolas, no sería muy adecuado, ya que la voz sería maikol y no maiko. La castellanización del término ha generado una suerte de extravío del origen mismo de dicha denominación.
El significado es maiko es cuando se hace ruido con el wiño, esta bolita se juega con el wiño, el ruido que hacían las olas del mar, lo asimilaron al golpe de la pelota con el wiño (la chueca), ko por aguas, además se decía que habían piures en esa parte, y ese es el río donde sonaba agua, es un significado bien amplio. Otros dicen maiko por el lugar de tórtolas, pero no es eso, maiko también es tórtola, pero este es maikol, que es el ruido del golpe de la pelotita en el guiño, viene de witro, que es tirar lejos la pelota, como un golpe, como cuando se domina la pelota, después se castellanizó y le pusieron Maicolpué, ahora ya le están poniendo otro nombre, Maicolpué Río Sur y no tienen ningún asidero con el lugar (Paillamanque).
El Agüelito Wenteyao es una referencia clara de sus tiempos vividos, se acudía constantemente a las rogativas en Pukatriwe para pedir y dar gracias, pero los tiempos de la paz serían alterados por los winkas, la llegada a la playa de una avioneta trayendo a Arturo Gaedicke, hace del encuentro algo sorprende para el que llegaba, tanto como para el que ya estaba (su abuelo) José Lefiñanco, quien no se repone de la impresión hasta ser nombrado cuidador de las tierras del nuevo dueño.
Mi abuelito contaba, don José Florentino Lefiñanco Trueque, que fue uno de los primeros habitantes de aquí, mi abuelito contaba que ya seguramente, la otra generación ya estaba la historia del abuelito Wenteyao y el primer particular que invadió aquí fue Arturo Lleike, él hizo posesión de lo que es la playa, entonces, como mi abuelito vivía por allá arriba, donde vivía el Martín (se refiere a Paillamanque), ahí tenía casa mi abuelito y su papá de él, tenía casa un poquito más arriba, entonces llegó la avioneta, sintió un ruido, porque en sus viajes a Osorno del campo lo hacían con mulas y caballos no más, entonces él se bajó a ver y era el gringo este, y cuando vio se asustó un poco, también el gringo y más encima el gringo le ofreció trabajo a mi abuelito, le dijo que iba a tener animales y todo eso, y le preguntó dónde vivía y mi abuelito le dijo que por allá arriba, el gringo le dijo que esas eran sus tierras, pero como era el primero que veo acá te ofrezco trabajo (Laura Melillanka).[15]
Las referencias nos hacen recordar los tiempos en que a la comunidad Maikolpi se les posesionó a través del Título de Comisario a los “Guilmenes Llaitul y otros”, en 1827, donde el Gobernador Político Sr. Miguel Asenjo y Francisco Aburto, Comisario de Naciones, entregan la tenencia de los predios y por consiguiente a sus herederos. Luego a partir del año 1884 se empezarán a superponer con los fundos particulares y la llegada de nuevos dueños y por cierto la escalada de conflictos con relación a lo mismo. El despertar del concepto de comunidad para recurrir a los familiares en torno a la defensa del territorio, que además mostraba las evidencias de su pasado y de su presente en los entierros encontrados, hace entrar en escena la defensa de las ancestrales 14.000 hectáreas correspondientes a los comuneros.
Después el gringo se aburrió del campo, no le gustó nada, entonces dijo lo voy a vender y lo vendió al tal Konor. Se supone que Lleike le compró un terreno a Llaitul, pero fue un poco más decente, ya que esa parte de las dunas, antes del terremoto eso era puro barro y chupón, ahí en la playa, entonces lo invitó mi abuelo y encontraron hartos cántaros enchapados en oro, y harto trabajo así arqueológico, y este gringo que le dijo a mi abuelo: esa es su vivencia de ustedes poh, ustedes han sido siempre los dueños de estas tierras, ustedes son los dueños de estas tierras, esta es su memoria de ustedes, esto es de valor para ustedes, entonces mi abuelo inconscientemente no le dio importancia a esas cosas, él las tomó y las llevó a sus casa, entonces este gringo también llevó hartas, si antes era abrir una mata de chupones y se encontraban las cosas. Este gringo si le compró a una gente mapuche, y este gringo le dijo a mi abuelo que iba a vender, y ahí fue que se la vendió a Konor, pero Konor no le pagó, entonces este gringo venía antes y le decía a mi abuelo no entreguen, no hagan caso, porque este gringo ni siquiera me pagó todo, le quedó debiendo una cantidad de animales, porque ustedes son los dueños, ustedes son los dueños le decía, este gringo no lo dejen entrar nunca porque es un tramposo, ni siquiera me pagó a mí. Luego cuando ya llegó el camino ya, el gringo quiso hacer dominio, entonces mi tío empezó a buscar a la familia en el fondo, ya que aquí no había tanta gente, aquí casi todos somos familia, con el Checho (Sergio Lefián) por algún apellido somos familia, igual los Paillamanque, porque mi abuelito, su mamá de Carlos era su ahijada y también un poco de apellido también y ahí llegaron a reforzar la comunidad. [...] Los primeros fueron por la escritura Llaitul, y como la familia era más extensa se empezó por difundir más los nombres, allí aparecen los Millán, que sería la línea de nuestra familia, esa escritura abarcaba 14.000 hectáreas, y siempre se peleó por las 14.000 hectáreas y después el otro gobierno empezó a sacar la Propiedad Austral, y empezaron a llegar los afuerinos, y le empezaron a hacerle dominios, porque el gobierno empezó a recibir refugiados por la guerra esa de los alemanes, y el gobierno mismo empezó a darle territorios, tierras, o sea papeles no más porque dominio aquí en este territorio no tuvieron nunca (Melillanka).
Los familiares que llegan a la defensa del territorio son comuneros que ya establecían vínculos desde mucho tiempo, la ruta de los primeros mariscadores y pescadores williche, a través del sistema de trueque por alimentos tales como el trigo y otros propios para la subsistencia de los comuneros. Se recuerda el Tratado de Paz, firmado en el río de las canoas (Rawe), en donde se reconocen estas tierras ya posesionadas a partir de la Escritura de Comisario del año 1827 (Yaitul), es desde entonces que la comunidad Maikolpi reivindica sus territorios legítimamente, con una organización tradicional que ha variado con los tiempos y las propias demandas de la situación particular.
Veníamos a buscar productos del mar, recolectar los kotri (los mariscos), y koyof (el cochayuyo), esas cosas ya se comerciaban ya, se hacían trueques con la gente de más afuera que se venían a buscar cosas de mar, y se cambiaban por el katrirawe que es el trigo, no corría la plata en esos años y nosotros fuimos posicionados en este lugar, en aquellos años no habían caminos, habían unas huellas donde la gente venía en una huellas chiquititas, apenas pasaba un caballo y la gente traía sus cosas y se mantenía. Yo recuerdo de los relatos de mi abuelo, cuando mi papá era niño y el viaje era de 2 semanas, cuando los pillaba el tiempo malo, estaban dos semanas así, era complicada la vida, pero ellos igual se las ingeniaban como para vivir. En los años 1827 ya habíamos tenido un pacto con los españoles, en el río de las canoas y en ese trato hubieron escrituras, y después en el gobierno de Ramón Freire, de Bernardo O’Higgins se ratificaron esas escrituras, que fueron escrituras de comisario, así fueron posicionados las familias de la comunidad Maikolpi, desde 1827 por las escrituras de comisario, desde esos tiempos estamos como comunidad, luego trabajamos organizados siempre, y a partir de la Ley Indígena estamos como legal, pero ya desde antes, mucho antes estábamos organizados (Paillamanque).
Los dirigentes eran autoridades que se dividían por lof (agrupación de una o varias comunidades) que se reunían con el propósito de distinguir a sus autoridades en una gran reunión (trawun) allí se elegía al lonko (cacique), que debía dirigir a su pueblo de por vida, en tanto los weupife eran los historiadores williche que iban relatando los acontecimientos más importantes de la comunidad. Entre otras formas de organización se encontraban las machis, en el mundo espiritual, gente de mucha sabiduría que a través de los pewmas, es poseedora del Ñem, la fuerza articuladora para el contacto con las divinidades a través de la ceremonia del Nguillatún
Los dirigentes eran por lof, el lof eran una o varias comunidades, otras se formalizaban por unas Escrituras de Merced que están más afuera, o en este caso Comisarias, y en eso se elegía un lonko que manejaba una jurisdicción grande, como decir la jurisdicción de Cuinco, más grande que tres provincias de hoy día, abarcaban tres provincias, por ejemplo, se hacía un trawun, una reunión grande donde participaban todos y se elegía a la persona que era la más idónea para gobernar el pueblo. Así fue elegido mi papá en un trawun, de lonko y ese lonko tenía una actividad de por vida y si acaso por algún motivo sufría su muerte o una incapacidad, había una sucesión hereditaria, los hijos hereditaban, si estaban capacitados para dirigir al pueblo lo hacían, si no se buscaba otra persona que fuera capaz, era la comunidad la que lo elegía. Otro tipo de organización eran las machis, los weupife, que eran los historiadores y los Ñempin, que hoy día les llaman maestros de ceremonias, en la parte religiosa. Los Ñempin son gente que se podría decir que son los iniciados de machi, gente que tiene sabiduría, que tiene Ñem, o sea poderes, y son dados en forma de pewma, de sueños, y esa persona ya tiene su poder y puede hacer las rogativas (Paillamanque).
Comunidad Purretrún Pukatriwe
El katriwe extraviado en el terremoto del 60
Con el Título de Comisario “Punol y otros”, entregado por El Comisario de Naciones Francisco Aburto en el año 1827, se entrega a quince williche el predio conocido como Purretrún. A partir de las décadas 1930-1940 y 1970, se formaron en las tierras boscosas, diez fundos particulares, como también fiscales, en virtud de la aplicación de la Ley de Propiedad Austral. Las originalmente 10.000 hectáreas se ubicaban entre el río Kiwe por el norte y Kontako por el sur, entre el océano Pacífico y la zona interior de la cordillera de la Costa (Molina y Correa, 1998).
La llegada de particulares fue un proceso progresivo que va estimulando a las familias williche a emprender la defensa de sus tierras en diferentes ámbitos, tanto así que la mayoría de ellos se empieza a disgregar por la cantidad de fundos en la que se fragmentaba el Título Punol y otros. La llegada de otros afuerinos va marcando los desequilibrios que se expresan en la pérdida de los apellidos de las familias ancestrales.
Aquí siempre estaban los agüelos, viceagüelos, y de ahí siguió la familia, yo tuve conocimiento que mis agüelos siempre vivieron aquí, mi agüelo se llamaba Bernardino Acum Nonque, y mi agüelita María Tránsita Ena Huiniñir y mi papá se llamaba Valentín Acum Ena, porque el agüelito estaba casao con Ena, y mi mamá se llamaba María Filomena Yefi Ñancucheo, y ahí nacimos nosotros que somos Acum Yefi, la vida antes como comunidá no tenía nombre porque vivíamos nosotros no más, una sola familia los Acum y se fueron casando y entrado otras familias. Después ya, como que cambió, ya que fueron la mayoría mujeres y por eso se pierde el apellido, mi hijo es Morales Acum y sus chiquititos ya son Morales Gatica, ya se va perdiendo el apellido, la mujer siempre pierde el apellido, sólo tengo un hermano que vive en la caleta que tiene dos hijos hombres esos van a mantener el apellio... El terreno era uno solo, porque éramos una sola familia, y como la gente fue dejaa, se fueron quedando con los papeles, y el renuevo, ya no lo hizo caso, vivían, vivían no más, como casi perdieron su tierra, y entonces cuando el gobierno compró las tierras entonces jue comunidá, porque dentró esa gente que usté pasa a ver por el camino llegaron y entraron y después se quedaron (Acum).
El avión que vieron por primera vez las ancianas de Purretrún fue para ellas, algo del demonio, pensando que el mundo se acababa, corrieron hasta sus rukas para esconderse de aquello desconocido. Alrededor de 1960 empiezan los caminos a llegar hasta comunidad, fecha que coincide con un fuerte movimiento telúrico que azota la zona sur de Chile. Este fenómeno natural, con características de maremoto en las costas de Pukatriwe, viene a sellar la sentencia de la llegada de los winkas, que ya estaban en las tierras indígenas con anterioridad. Con el pretexto de ayudar a trasladar eventuales enfermos a la ciudad de Osorno, se van quedando familias winkas en el territorio, en virtud de que la vida era de mucho sacrificio, la comunidad comienza a tolerar esas presencias, pensando que las condiciones de traslado de una persona a través de las rutas o huellas costeras, significaba alrededor de dos semanas de viaje para llegar a Osorno. Esa vida de sacrificio de antaño no es comparable con la de la juventud actual de la comunidad, que según los relatos se han transformado en personas más débiles y acomodadas al modo winka de vivir, para solucionar sus problemas y relacionarse con la madre naturaleza
Antes la vida era mejor, era harto sacrificao para el dueño de hogar, para buscar cosas, pero para mi, lo de antes era una vida feliz, que no haiga esas luces, los caminos, todas esas cosas, era una cosa como vivir solitariamente, era. Nuestros padres, fueron sacrificaos para sembrar, para criar, pero todo lo que se hacía se cosechaba, se criaba, ojalá uno como niño más cosa rústicas haiga mejor todavía. Entre nosotros siempre se conversaba, antes del año 60, ya empezó los caminos a llegar, el camino ya habían entrao cuando pasó el terremoto ese, estaba hasta el estero, ahí estaba una cancha de aviones, pero esa se hundió bajó el agua, esos años llegaban los Follert, los Werner, Los Racusieres, ellos llegaron y dijeron que era un adelanto y la gente lo encontró güeno, ya que las cosas se podían traer por avión, o pa alguien enfermo, con ese compromiso se hizo, ya que eran 15 días ir a Osorno, ir y volver, haciéndolo rápido, a que si de repente lo pillaban las tempestades de lluvia, y en el avión se demoraban menos de una hora, mis padres y hermanos. Yo de primera si que le tuve miedo, ya que ni siquiera escuchaba que había avión, y andábamos arriba con una hermana mayor, cuando pasó uno de esos aviones azules que tenían alas abajo, no sé cómo se llamaban esos, y tábamos comiendo chupón cuando sentimos que venía algo así, y yo veo que venía bien abajo y los escondimos debajo de esos montes ahí, y le tuvimos miedo, si no lo conocíamos, pensábamos que era el demonio, era fin de mundo pa nosotros. A nosotros nos criaron con unas casitas de chupones, o sea una ruka, con juego aentro y colgábamos la olla al medio, esas rukas con el humo se formaba unas pelotas y no le pasaba el agua, con el piso de tierra. , Ahora a la juventud no cree eso, y dicen ya que iba a ser así, ahora se lastiman toa la mano, ellos no saben y digan haguémoslo y nosotros los enseñamos, pero ellos no lo hacen, ahora la juventud no quiere saber. Los cercos ahora, el que no tiene alambre no cierra, antes se hacían esos tranqueros donde se cruza las varas, no se usa clavos como ahora. (Acum).
El terremoto del año 1960, hizo cambiar el paisaje del lugar, pero además reafirmó la fe de la comunidad en torno a la figura del Agüelito Wenteyao, pues este suceso fue interpretado por los ancianos como un castigo para comunidad. De allí que se tuviera que vivir como mandaban los antiguos en ruka y junto a los animales por un año aproximadamente, a modo de rectificar su espiritualidad y obedecer lo que estaba ya mandatado por los mayores. La visión de fin del mundo, por cierto una visión apocalíptica queda demostrada en la cantidad de animales muertos que deja el maremoto y la destrucción de las casas donde habitaban.
Toas estas partes se llenó con agua, el agua se iba por lo bajito, estuvo hasta arriba, todos esos matorrales que usté ve jue pura agua, puro mar, y las jaibas estaban toas arria el monte, los pescaos colgando, hasta una vaca queó colgando, no es que la vaca arrancó y se metió ahí y la pilló el agua, y la anduvo traendo arria y arria un palo, así un tique grande con harto gancho y la vaca pasó ahí el cogote y queó atrapao en el gancho, y el agua bajó y quedó arria, y quedó colgando y murió. Los mayores decían que era como un castigo, un milagro, que estaba planificao que iba a suceder, y el papi contaba, y decía si yo cuento me van a creer que me estoy golviendo loco por eso, y con el puro miedo vi visiones, porque él dice que con el miedo se jueron a la altura y él venía bajando con otro chico, Isidoro Piniao, mi papi era Valentín Acum, cuando de repente que vio bajar unos aviones, y él decía cómo aterrizan si está too con agua y con palos, y cuánta cosa, y el otro cabro también lo vio, ese tiempo, y no lo quiso contar hasta después porque él decía que le iban a decir leso por el miedo. Yo pensaba que era fin de mundo, porque se nos cayó la casa y cuando ya vino el mar, vino muy alto, se vino al tiro el agua, se enaltó pa arria, se echó pa entro y se dejó correr pa ca, y después de eso vino las olas, la mami casi se lo lleva, pero alcanzamos a pescarla, venía el agua atrasito y nosotros corriendo, se llevó los gansos, los pavos, las gallinas, llevó perro, too lo que pilló en la casa, se salvó un perrito chiquitito el Copito, un gallo y dos patos, no sé cómo subieron ahí al Kanillo, ahí aonde está la virgen, no sé, ese río llegó hasta Casa e Lata, pa rriba, la quebrazón de palos, maturrales, los arrancó too de raíz, no podíamos sujetar de rodillas queamos, aquí jue muy juerte. Estuvimos más de un año sin casa, mientras se juntaba toa esa madera, que había de otras casas, hicieron una casita chica, deajo de un monte, en una quebrá ahí estuvimos, sin comer, sin comia, vivíamos más de un año con ramitas parás no más, tablas lo que pillamos allí poníamos en la ruka, dormían los chivos, tos entrábamos juntos, porque andaban arria en la cordillera, en la noche bajaron y se tiraban encima de uno, los chivitos (Acum).
El actual presidente de la comunidad Purretrún Pukatriwe relata cómo desde niño, debe integrarse y aprender lo relacionado con la defensa de sus derechos territoriales. Son los títulos de Comisario Punol, documentos que acreditan la tenencia de los territorios comunitarios, como también nos cuenta de las diversas disputas con particulares, el caso de Eduardo Hott, hacia el año 1953, incluido el desalojo de los comuneros y una inapelable resistencia a través de la organización de la comunidad indígena. La mayoría de sus familiares que hoy conforman el tronco familiar más antiguo del lugar, proviene del sector de Pukomo y de Kontako, siendo cuatro las familias originarias que conformaron la comunidad en aquellos años.
Ya el año 1994, porque ya había salido la Ley Indígena, se constituyó la comunidad Purretrún Pukatriwe con personalidad jurídica, ahí yo fui el tesorero, ahora soy el Presidente. Pero la comunidad siempre ha existido, yo recuerdo que del año 1953 habían dirigentes, pero no tenían la personalidad jurídica. Antes todo esto fue una historia, ahí se guerreaba con los títulos de comisario, dejao por los antepasaos, pero nunca los antiguos los incribieron, entonces había un particular que nos quería desalojar y nosotros nos aferrábamos a esa escritura, el particular se llamaba Eduardo Hott, esos problemas son del año 1953, desalojos hubieron, ahí se organizó la comunidad para tener más peso y siempre hubieron amenazas de carabineros cosas así y yo la enfrenté de muy joven, ya que fue mi familia los primeros que estaban en ese lugar, yo de muy chico empecé a ver los sufrimientos. Siempre estuvo mi familia viviendo allí, mis tatarabuelos, mis abuelos, mi abuelo se llamaba Valentín Acum, ellos vivían abajito en el cerro onde está la virgen y el año 60 le sacó la casa el mar. La mayoría de la gente viene del sector de Pukomo, otros de Kontako, de ahí eran mis mayores, jueron cuatro familias por parte de mis abuelos y ahí luego se jueron casando sus hijas. Antes del terremoto no había camino, antes se viajaba a caballos y mulas a Osorno, se demoraban más de una semana y eso dependía de los tramos que hacían, a veces lo pillaba el invierno y no los dejaba pasar no más, se hacían escalas y en cada lugar había una rukita de chupón que los cobijaba un resto, en ese tiempo no había lata de zinc como ahora. La gente en esos tiempos vivían de sus animalitos no más, ahumaban su carne pa’ mantenerla, ahora ya nosotros desde que yo nací el año 1963, la vida ha cambiao harto, desde que hay camino ha sido distinto, ya que antes el primer bus que viajaba pa´ allá vivía en pana no más, andaba a gatillazos no más, el camino era puro ripio (Sergio Morales Acum).[16]
Conocidas las historias desde las comunidades y enunciadas desde la propia territorialidad, nos permitirá ir avanzando respecto de una cierta la fenomenología situada, entendiéndola en el sentido de que existe una conciencia de los emisores de los relatos, capaces de administrar las realidades de acuerdo a las significaciones colectivas construidas. Es decir se hacen visibles o invisibles socialmente en la medida que estas convienen a su identidad y refuerzan su idea de comunidad interpretativa o semiótica particular. Habría que decir que también las historias situadas dan cuenta de ciertos estadios de olvido, pues no todo se puede recordar, pero al admitir lo anterior, debemos decir también que no todo se puede olvidar. Traer al presente el olvido-recuerdo se hace ineludible, pues es desde este presente en donde se articula los viajes a los cronotopos.
Diremos provisionalmente que será necesario ir a las zonas del olvido para re-articular el presente e intentar cierto devenir.
[1] Antecedentes obtenidos del libro “Las tierras Huilliches de San Juan de la Costa” de Raúl Molina-Martin Correa, Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, CONADI, 1998, Santiago, Chile.
[2] Paillamanque, Carlos. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, (San Juan de la Costa, Osorno, Chile, 15 de junio de 2002). Todas las citas a Paillamanque proceden de esta entrevista.
[3] En relación a los antecedentes entregados por el Lonko Arturo Camiao, de la Jurisdicción de Kuinko, Encargado del Departamento de Cultura de la Junta General de Caciques de la Futawillimapu, “los Apo Ulmen, serían los denominados en este texto como caciques o lonkos, Rewe, por Rehue, Af Mapv, Por Ad Mapu, pues el Che Dungun- (idioma williche) debiese trabajarse dando énfasis de cercanía al grafemario de Anselmo Raguileo, que no se acomoda tanto al lenguaje español, en tanto “williche”, sería el término más preciso para referirse a los peñis (hermanos) que habitan este territorio. Nosotros hemos adoptado respetar los términos tal cual aparecen en los textos, y utilizar el grafemario Raguileo, cuando hacemos alusión a las entrevistas que nosotros hemos realizado para efectos de este trabajo.
[4] Guillermo Krumm, “División territorial de la Araucanía”, Revista Chilena de Historia y Geografía, N°140, Santiago, 1972, pp 68-71.
[5] Los autores de esta referencia aluden en sus notas a Antonio de Sors, “Historia del Reino de Chile situado en la América Meridional”, Revista Chilena de Historia y Geografía, N°46, Santiago 1922, (Daniel Quiroz L. y Juan C. Olivares T., “Permanencia de una Pauta Adaptativa en San Juan de la Costa”).
[6] Rumián, Ponciano. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (Osorno 11 de diciembre de 2002). Todas las citas a Rumián proceden de esta entrevista.
[7] Extraido de la Revista Chilena de Historia y Geografía N°59, Santiago, 1927, citada por Correa y Molina (1998)
36 En sus notas Alcamán nos refiere a que “los indígenas llamados araucanos (picuntos, cuncos, huilliches y pehuenches) se denominan a sí mismos mapuches, lo que quiere decir autóctonos, pues mapu es la tierra y che la gente, en lengua araucana, esta última referencia en letra cursiva, viene de Paul Treutler: Andanzas de un alemán en Chile, 1851-1863, Santiago, 1958, p.443.
[9] La ruka es la casa mapuche, en el bordecostero de Maikolpi se construía generalmente con una planta de hojas muy resistentes y flexibles, el chupón tiene un fruto comestible de sabor muy dulce, su aspecto exterior es de color blanco en el extremo superior y termina en forma de puntas. En la isla de Chiloé la planta se le denomina quiscal.
[10] Se refiere a Guillermo Gaedicke, quien presentó títulos sobre el fundo Maikolpi, a través de la Ley de Propiedad Austral en 1937, y que el Ministerio de Tierrras y Colinización, reconoce a nombre del Fisco los predios (Molina y Correa: 1998).
[11] Compra por escritura notarial, el 4 de abril de 1967 a Arturo Gaedicke, las hijuelas A y C del fundo Maikolpi, que posteriormente pasan a la Sociedad Inmobiliaria GEKOS Ltda., socios de Konow (alrededor de 135,20 hectáreas) año 1982 y a la Sociedad Agrícola Fundo Maicolpué Limitada, con una superficie de 1.298,20 hectáreas. En la práctica estas sociedades eran propiedad de Edmundo Konow (Molina y Correa: 1998).
[12] Ancapán Wenupan, Raúl. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (San Juan de la Costa, 20 de abril de 2002). Todas las citas a Ancapán proceden de esta entrevista.
[13] Ancapán Aucapán, Claudina. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (San Juan de la Costa, 14 de junio de 2002). Todas las entrevistas de Ancapán Aucapán proceden de esta entrevista.
[14] Millagual Loy, Mario. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (San Juan de la Costa, 14 de junio de 2002). Todas las citas a Millagual Loy proceden de esta entrevista.
[15] Melillanka, Laura. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, (San Juan de la Costa, 16 de junio de 2002). Todas las citas a Mellillanka proceden de esta entrevista.
[16] Morales Acum, Sergio. Entrevista realizada por Erwin Nettig Rosales, para los fines de esta investigación. (San Juan de la Costa, 28 de junio de 2002). Todas las citas a Morales proceden de esta entrevista.
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